Cuando la razón y las emociones se desconectan


Es posible que un hombre mire a su madre y piense: “se parece a mi madre, pero en realidad ella es una impostora”? ¿Cómo puede una persona reconocer el rostro de su madre y, sin embargo, sentir que no es ella? La circunstancia más común de pacientes que han desarrollado este síndrome es la de haber estado en coma luego de un traumatismo de cráneo . Al despertar, el paciente ve a un ser querido (por ejemplo, su madre o su hijo), lo reconoce como tal, pero duda y concluye que no es el verdadero.

Este raro fenómeno podría explicarse como consecuencia de una desconexión entre el sistema de reconocimiento visual y la memoria afectiva en el cerebro humano. A través del estudio de los daños en el cerebro de los pacientes y de otras pruebas clínicas, se ha arribado a una hipótesis que apunta a que es la falla en las conexiones neuronales de una estructura particular en la profundidad del cerebro, la amígdala, una de las causantes del síndrome. La amígdala forma parte de un circuito neuronal que regula ciertas emociones. Cuando la amígdala se activa, provoca cambios fisiológicos, como por ejemplo la sudoración o el temblor en las manos. Cuando se observa algo (una persona, un animal, un paisaje, un cuadro, etc.), el mensaje es trasmitido a los centros visuales de la corteza cerebral, pero “mirar” es un proceso más complejo que no se completa allí sino que abarca y comprende múltiples niveles.

Después de reconocer eso que se observó, es necesario responder a ese objeto “emocionalmente” . Esto resulta evidente cuando se admira un bello cuadro o una fotografía conmovedora. Pero también cuando uno mira el rostro de su madre o de su hijo tienden a ser evocados la calidez y el matiz emocional correcto. Cuando miramos un rostro, el mensaje llega a las áreas visuales cerebrales, a los lóbulos temporales donde es identificado y luego a la amígdala, que, como dijimos, es clave en la regulación de ciertas emociones. Es en este sistema donde se genera la respuesta emocional correcta ante aquello que estemos mirando.

Lo que le sucedería al paciente que padece el síndrome de Capgras (así es el nombre de esta condición clínica que deriva de un homenaje al psiquiatra francés que la descubrió) es que el mensaje efectivamente llegaría a los lóbulos temporales, por ello reconoce a su madre como su madre y evoca los recuerdos apropiados, pero no arribaría a la amígdala porque las fibras, que van de una a otra estructura, están lesionadas como consecuencia del traumatismo. De este modo, no hay emoción, no hay sensación de calidez ni matiz correcto , con lo cual el paciente se pregunta: “Si ésta es realmente mi madre, ¿por qué no estoy experimentando ninguna emoción? Entonces seguramente ella debe ser una impostora, una extraña que pretende hacerse pasar por mi madre.” Afortunadamente para estos pacientes, la ilusión de Capgras tiende a superarse con el paso del tiempo. Pero la pervivencia del estudio y reflexión sobre este síndrome es porque nos permite vislumbrar de un modo ejemplificador cuán profundamente conectada se encuentra nuestra visión racional del mundo con nuestras respuestas emocionales básicas . Casos intrigantes como éste brindaron información clave sobre el funcionamiento del cerebro. Durante años aprendimos muchísimo sobre cómo opera la mente humana a partir del estudio de lesiones en regiones específicas, ya que permitieron, por defecto, inferir sus funciones en un cerebro sano. Con el avance de la ciencia y la tecnología, en la actualidad podemos estudiar el cerebro in vivo a través de, por ejemplo, la resonancia magnética funcional, pero sin dudas estos estudios precedentes de casos sentaron las bases para que hoy las neurociencias sean capaces de responder algunos de los fascinantes enigmas del cerebro.

POR FACUNDO MANES – NEUROLOGO

http://facebook.com/facundomanes

Director del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro. Presidente del Grupo de Investigación en Neurología Cognitiva de la Federación Mundial de Neurología.

Publicado en C L A R I N

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Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social. Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

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