Cerrando el 2012 para abrir el 2013


Hacer el cierre
Todo tiene un comienzo, un medio y un final. Los comienzos requieren energía y creatividad; en el medio hace falta perseverar y seguir hasta el final. Los finales exigen el coraje de llevar las cosas conscientemente a un cierre, de disfrutar de lo realizado y, luego, soltarlo.
No siempre se puede llegar a una conclusión feliz, y el cierre ideal no existe. No obstante, cada vez que se termina una etapa de la vida vale la pena tomarse el tiempo para reflexionar sobre lo ocurrido, si es posible con las demás personas involucradas. Puede ser tentador ignorar el final, pero al hacerlo perdemos la oportunidad de llevarnos lo valioso de esa etapa a la siguiente. Sin cierre, nos arriesgamos a perder parte de nuestra memoria.
La impermanencia es un hecho de la realidad, uno de los más dolorosos y bellos a la vez. En su belleza, la impermanencia nos permite avanzar y al mismo tiempo conservar lo que atesoramos. Una época que terminó adecuadamente se puede recordar en toda su plenitud, sin ansiedad ni arrepentimiento. Tales recuerdos, conocimientos y sentimientos encienden y alimentan nuestra vida; pasan a ser parte de nosotros mismos.
Feliz año nuevo!
de VIVIR SIN ARREPENTIMIENTO
La experiencia humana a a la luz del Budismo Tibetano
Arnaud Maitland

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.