Reflexiones en torno a la finitud

La muerte no es nada. La muerte no cuenta. No he hecho mas que pasar a la habitación de al lado. No ha pasado nada. Todo esta exactamente igual que antes.
Yo soy yo y tu eres tu y la vieja vida que los dos vivimos juntos esta intacta, sin cambios. Lo que fuimos uno para el otro, lo seguimos siendo. Llámame con el nombre que usábamos en la intimidad. Habla de mi con la naturalidad con que siempre hablaste y no con un tono diferente. No adoptes un aire de solemnidad o de pena forzada.
Ríete como siempre te reíste de los chistes que nos hacían gracia. Juega sonríe, piensa en mí, reza por mí. Que mi nombre sea la palabra hogareña que siempre fue. Que se pronuncie sin esfuerzo, sin el fantasma de una sombra. La vida tiene el mismo sentimiento de siempre. Hay una absoluta e ininterrumpida continuidad que es esta muerte sino un accidente sin importancia? ¿ acaso porque no puedes verme con los ojos no puedes verme con la mente? . yo simplemente te espero, durante un intervalo, muy cerca, a la vuelta de la esquina. Todo esta muy bien.
Del libro setiembre de Rosamunde Pilcher

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