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Metamorfosis en el rol del varón y la mujeren la actualidad

Foto2Hoy los varones ya no fumamos habanos en la sala de espera, acompañamos a nuestras compañeras en la sala de parto y recibimos juntos al bebé.
Hoy las mujeres pueblan las universidades como todos los espacios de formación profesional a la par de los varones.
Tanto ellas como nosotros protagonizamos estos cambios de roles que ponen en evidencia que el modelo patriarcal es cosa del pasado aunque las dificultades que experimentamos al sostener cotidianamente esta metamorfosis pone en evidencia que los viejos modelos no han perdido su existencia y los nuevos no han terminado de consolidarse.
Es en la vida cotidiana de cada uno de nosotros donde afloran día a día contradicciones en el camino de consolidar la creación de un mundo mejor, con relaciones igualitarias e inclusivas.
Cambiar lo que está grabado a fuego en nuestro interior  desde nuestra infancia nos produce confusión, incertidumbre y dolor.
Está tensión cotidiana propia del proceso de cambio devieneen situaciones maravillosas y enternecedoras cuando los varones puede asumen cualquier tarea en la crianza de un hijo así como cuando tantas mujer dirigen  los destinos de naciones. Pero también acontecen situaciones terribles donde el incremento de los niveles de violencia en el marco de las parejas desencadenan en conductas gravísimas tanto para unas como para otros.
Por ello  creo hoy  prioritario el conocimiento de uno mismo, el aprendizaje del diálogo y la negociación.
En un mundo  igualitario todos tenemos opiniones respecto como solucionar cada situación de la vida diaria y sólo si vemos en el diálogo la oportunidad de encontrar respuestas mejores a la mía o la tuya y confiamos en el valor superador de las ideas que podemos gestar entre ambos abandonaremos el espíritu de dominación en pos del criterio de construcción colectiva. Ni mi idea ni la tuya predomina sino que la mía y la tuya se fecundan mutuamente, somos un equipo y llegamos a crear juntos ideas nuevas, mejores y comunes, que nos empoderan a ambos y que dignifiquen los aportes de cada uno en una práctica democrática cotidiana permanente.
Este es el desafío para ir construyendo un mundo mejor desde las pequeñas cosas de todos los días.
La forma de ir resolviendo los conflictos, problemas o desafíos a los que nos enfrenta la vida es lo que nos hará mejores personas, mejores ciudadanos, mejores padres, madres, hijos, hijas, a todos y cada uno, habilitando para nosotros y nuestros vínculos significativos posibilidades que eran imposibles de concebir para nuestros abuelos.

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