Un espacio para los comentarios y el debate sobre el libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres

Disponible en todas las librerías desde Septiembre 2013.
Propongo este espacio, abierto a todos y todas, para intercambiar, debatir, dialogar al estilo que le podamos dar a una tertulia internética en la que cada uno puede aportar su opinión en su momento y desde su lugar con la intención de abrir lo más posible el abanico de miradas desde una perspectiva inclusiva y que convalide la diversidad.
¿Por qué no entendemos a las mujeres? La pregunta, formulada por los hombres, intenta dar respuesta al eterno misterio femenino.
En las páginas de su libro, Guillermo Vilaseca pone su experiencia profesional al servicio de ese intento. Y al hacerlo, nos plantea como nuevo interrogante si existe también un misterio masculino que espera y  merece ser desentrañado.
A través de historias de vida, de escenas de la cotidianeidad de pareja –las reales y las que nos  rinda la ficción en la literatura o el cine−, de diálogos conflictivos e incluso de pinceladas  autobiográficas, invita  a los hombres −y también a las mujeres− a abandonar la posición de  víctimas para situarse como protagonistas creadores, que no se contentan con repetir argumentos y actitudes heredadas.
Los viejos modelos no han sido superados, los nuevos no se han terminado de consolidar y entretanto hombres y mujeres suelen transformarse en contendientes de una más o menos  explícita “guerra entre los sexos”. Porqué no entendemos a las mujeres ofrece a los dos bandos una “mesa de negociación” para procurar el encuentro.

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Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social. Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

9 comentarios sobre “Un espacio para los comentarios y el debate sobre el libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres

  • el 6 octubre 2013 a las 11:05 AM
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    Reflexión acerca de una primera lectura del libro.
    No es casual que la primera palabra que abre el titulo del libro sea PORQUE . Pareciera que Guillermo ha hecho del PORQUE un ejercicio de resignificación que me interesa destacar.
    No es un ¿porque? con expectativa de respuesta única y clausura de la pregunta, es un ¿porque? de duda que utiliza como reducción de incertidumbre donde la respuesta primera es un punto de partida no de llegada.
    El principio de incertidumbre y la búsqueda de su reducción configuran un dispositivo que permanece abierto a la posibilidad de cambio.
    En la contemporaneidad este estado de abierto al cambio agrega un plus de valor a la mirada de un mundo donde las certezas han caido y la duda y la ambiguedad dominan el sentido y lo hacen provisorio cambiante, mas bien una deriva que ancla momentaneamente mientras navegamos la transición.
    Al no haber mapa Guillermo advierte sobre los imaginarios que construyen mandatos (clisses) de los modos “adecuados” de estar en el mundo tanto desbaratandolos como advirtiendo cuando se reciclan para volver a mandar.
    Guillermo no nos dice COMO “solo” nos propone (nada menos) un dispositivo de abordaje: EL DIALOGO.
    …”Cuando te miro a los ojos hay algo del mundo que yo no veo y a tus ojos les pasa lo mismo”…(Bajtin) mostramelo que yo tambien lo haré.
    Este paradigma dialogico plantea un mundo de comunicación abierta donde nunca algo es totalmente determinado y menos en forma previa como un clisse. Nos ubica en la idea de simultaneidad donde el que enuncia tiene una idea de como interpretará lo enunciado el interpretante; de relatividad donde frente a una idea no habrá una sola interpretación por lo menos dos y de interacción, una especie de variable constante de articulación-desarticulación de particulas de sentido que van de un lugar a otro cada vez. Todo esto no quiere decir que un enunciado tenga cualquier significado sino que no tiene uno solo nos advierte.
    En el DIALOGO la DIFERENCIA QUE EL OTRO TRAE ES IRREDUCTIBLE, supone acuerdos minimos para poder funcionar pero nunca la anulación de la diferencia que es el desacuerdo, el disenso, el conflicto que representa la posibilidad de existencia de las multiples partes que esto trae.
    La DEMOCRACIA es esencialmente CONFLICTO solo el totalitarismo puede pensarse sin conflicto pues lo anula en pos de UN ORDEN.
    Guillermo al instalar el DIALOGISMO propone a mi modo de ver un sentido profundamente liberador donde al valorar la diferencia nos impulsa a alterar el orden previo en todos los ordenes del pensamiento, el sentimiento y la acción .

  • el 28 octubre 2013 a las 9:05 AM
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    Cuando comencé a leer este libro pensé:
    – A ver qué no entienden los hombres de nosotras las mujeres?
    ¿Cuál será la dificultad por la cual un hombre no puede entender cómo o qué es una mujer? ¿y que sí entenderán los hombres? qué lograrán percibir de cómo somos?
    Y qué imagen tendrán de nosotras los hombres? Y qué imagen tenemos nosotras las mujeres de ellos, los hombres, Se entenderán ellos mismos? Xq nosotras, seamos sinceras, tampoco nos entendemos muchas veces a nosotras mismas… ¿será x eso de las diferencias como que a un blanco le tanta tarea enetender a un negro, o un rico a un pobre… ¡Qué bueno sería que desde afuera, desde otro, desde enfrente o desde un diferente puedan saber quién soy, ¡como en un espejo multiplicador!…
    Y arremetí con el libro, y encontré a Guillermo invitando a interrogar: A interrogarnos primero a nosotros mismos, luego a nuestros compañeros, … para conocernos, para poder conocer.
    ¿Porqué las personas no nos entendemos entre sí? o no entendemos al otro? O a nosotros o nosotras mismas? Será xq no nos indagamos profundamente?
    Guillermo alienta desde los agradecimientos del prólogo a la participación cuando nos incluye en la escena; es así que el lector completa con su historia, direccionando con su escucha activa lo que figura escrito.
    Guillermo es a mis ojos un poco de vs Guillermos, x ej, es herencia de Guillermo Tell y otro poco de Guille, el hermanito de Mafalda.
    Como en Tell se mezclan en él elementos folklóricos, imaginativos, inteligentes para crear estrategias rebeldes, novedosas, innovadoras, en su tarea de liberar al sí mismo de cada uno, y al sí mismo de los otros (seres queridos, pacientes, amigos) por los que desplegamos nuestras mejores herramientas a fin de colaborar en la búsqueda de sus caminos.
    Y de Guille tiene la inocencia, la picardía, el humor, la sinceridad, el juego y el saber ingenuo y el sentido común (q como decía escardó es el menos común de los sentidos)…
    Guillermo tuvo y tiene el valor de mostrarse aún en lo que otros pudieran haber sentido como error, fracasos, angustias o debilidades y a todo eso él lo convierte en fortalezas, posibilidades o características o misceláneas o “escenas de la vida …” que recién después de consolidarse en la propia persona, se proyectan a la vida conyugal…al decir de Ingmar Bergman.
    Saber reírse de sí mismo es muy sabio, permite tener una visión crítica de los hechos, y autoriza a no engolosinarse con los éxitos ni subordinarse o paralizarse por los fracasos y conduce a poder aprender de sí mismo haciendo “camino al andar”.
    Así vamos de las debilidades a las fortalezas y Desde las diferencias a las Semejanzas
    Parafraseando a Woody Allen hallé un intentar cuestionar acerca de “Todo lo que ud siempre quiso saber sobre”… mujeres y hombres y “no se atrevió a preguntar”…. (sexo y no sólo sexo) Entonces me dije a mí misma: Quizás haya cuestiones acerca de lo que un ser humano no sabe ni sabrá nunca del otro ni de sí mismo, que quizás no sea posible siquiera conocer, pero que lo importante es mover los estereotipos, provocar, estimular, proponer cambio de roles, de juego, de formas, de miradas, y jugarse hacia las alternancias o variaciones en esas conductas que no nos dieron satisfacción o placer o mayor sabiduría o no fueron operativas.
    El libro constituye un trabajo honesto en dirección al: “Atreverse.
    Atreverse a mirar por dentro las propias culpas, sin absolverse
    ¡Hay que atreverse!, dice Eladia Blázquez Atreverse con el cariño, con la ternura, llena de… sueños de tantos locos…
    Hay que atreverse y valorarse para quererse y ennoblecerse sin desangrarse
    Con el auxilio de la memoria tal vez podamos cambiar la historia.
    Limpias las manos, alta la frente por ser humanos, hay que atreverse si somos gente”.
    – Desde otro ángulo, Guillermo, este libro tuyo, es un descubrirse, un mostrar genuinamente lo que hacés, porqué lo hacés, cómo lo hacés, y esto es de una generosidad que no abunda para nada en nuestro quehacer!! como en muchos otros oficios, … Y eso se agradece, porque a los profesionales noveles les permite equivocarse y corregirse y ser sostenidos por la red de los que avanzaron en ese mismo camino.
    Las mismas razones que hicieron que nos acercáramos hace 35 años como compañeros, cocoordinando, estudiando, y como amigos se mantienen y ¡¡pucha q 35 años no es poco!! para continuar con los ideales y una conducta recta. ¡Te felicito! ¡Me gustan mucho las citas que figuran en el libro! Porque refieren al saber erudito y al popular y como dice Gilberto Gil, construyen cultura en la producción sin diferenciación entre ambos. Eso es también parte de una ideología que comparto.
    Cuando terminé de leer el libro, que me gustó mucho! Me dí cuenta que a medida que había ido avanzando en la lectura me iba identificando por ser humanos, personas, hijos, por trabajar para la construcción permanente – difícil – amorosa de la pareja y la familia, y por ser padres, y tratar de articularlo con el ser profesional, maestro, psicólogo, amigo, es decir si no fueras psicólogo, igual este libro podría haber sido escrito, porque parte de una Persona y apuntas a otra Personas.
    Invito a ubicar este escrito como libro de bitácora, como una posibilidad de encontrarnos ante el espejo de un supuesto diferente o una supuesta polaridad (hombre-mujer, padre-hijo, psicólogo-paciente, sesentón o no, del q vive para trabajar o trabaja para vivir, del proveedor y del provisto) y desde el otro encontrar un semejante.
    Se me ocurre este libro como un sendero de resguardo cuando avanzamos por zonas de vulnerabilidad e incertidumbre, como es la vida misma.

  • el 28 octubre 2013 a las 9:07 AM
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    Algo de este título puede depararle una sorpresa a más de uno. Especialmente, si se trata de alguien que –para dar respuesta a esa pregunta- lo que espera es encontrarse con una lista de las presuntas razones imputables “a ellas” y, de pronto, se topa con que el autor ha elegido –en cambio- poner un espejo a mitad de camino y proponernos, a los hombres, que revisemos en cuánto nosotros mismos tenemos que ver con ese dilema original.

    Desde una prosa clara, pacífica, cálida y entrañable, Guillermo instala –en su libro y para la legión de hombres de este tiempo- “el permiso para sentir y compartir lo que se siente”, sin temor a perder la integridad y, mucho menos, la identidad. Lo hace, además, apelando al juego y aportando no sólo el valioso anecdotario de consultorio, sino también el de su historia con su red vincular más íntima y personal, con lo que –aun sin proponérselo- le otorga a su obra un valor añadido fundamental: el de un mayor compromiso de honestidad intelectual.

    Rápidamente puede percibirse que la propuesta parte desde el extremo opuesto al de “La mesa de los galanes”, la recordada historia del “negro” Fontanarrosa. Allí, los machos enfundados en el traje de Superman, son básicamente capaces de contar sus hazañas (las mujeres conquistadas), de discutir el partido de ayer (o el de mañana), de dictaminar sobre política o cuestiones económicas, pero siempre desde la perspectiva tristemente dominante que les otorga “el rol proveedor” y sus consignas asociadas: aguantar, contener, sostener, dominar y –muy especialmente- ganar.

    Por eso, lo atractivo de la propuesta de Guillermo pasa por contar lo que ya es –y desde hace tiempo- una maravillosa realidad bajo la coordinación de su experta batuta: la escena del grupo masculino, concebida como ese espacio de fecunda interacción en el que –casi insólitamente, provocativamente, como a contramano de aquella mesa de los galanes o del mandato aquél de “los hombres no lloran”- se nos abre (al “sexo fuerte”…) la posibilidad de conectarnos con la propia afectividad, a partir de un inteligente y sensible manejo de las historias personales y del rebote profundamente enriquecedor que producen sobre un protagonista circunstancial, las resonancias que en los otros suelen despertar cada una de las narraciones originales.

    Esta invitación a revisar las razones de las distancias o de las incomprensiones entre lo masculino y lo femenino, abandonando la perspectiva omnipotente o prejuiciosa y abriendo el alma a una mirada más sensible, a veces más vulnerable, pero –en cualquier caso- más profunda del propio actuar, hace –del libro de Guillermo Vilaseca- una cita imprescindible para quienes estén interesados en entender mejor y en comenzar a transitar nuevos senderos, en procura de verdades que están a las puertas de un nuevo paradigma a desplegar en el universo de relaciones entre la mujer y el hombre de nuestro tiempo.

  • Lic. Guillermo Vilaseca
    el 28 octubre 2013 a las 9:08 AM
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    Escribir este libro fue un reto, un desafío que si bien estaba dentro de los proyectos potenciales que cada uno de nosotros acariciamos tiernamente, no terminaba de transformarse en acto.

    La propuesta concreta de Silvia Itkin para que tomara todos los textos publicados en la web varones.com.ar y los transformara en un texto accesible para todos y que asítrascendiera el reducido ámbito de los profesionales de la salud me volvio a colocar en el camino que siempre intente transitar desde mis experiencias como maestro en el diálogo con los padres, con la gente de los barrios, en las comunidades donde tuve la oportunidad de insertarme.

    De todos modos tropecé con la dificultad de estar acostumbrado a manejar un idioma, un código unas palabras, un lenguaje que me era transparente y aquí fue fundamental el apoyo, el aporte y las enseñanzas de Luisa Borosky que con profesionalidad y calidez me guio para que aprendiera este otro lenguaje en el que terminó plasmado el libro y en el que espero poder continuar produciendo.

    En este camino ha sido muy interesante palpar como los diálogos con amigos, colegas, pacientes, mis hijas, mi esposa han ido constituyéndose en disparadores para darle consistencia a ideas o problemáticas que me interrogaban e interesan abordar e intentar desentrañar. Cuestiones de la vida cotidiana a las que todos nos enfrentamos y las transitamos muchas veces sin poder observarlas como para poder replantear nuestra posición en ellas.

    Así fue como la pasión se apoderó de mi y comencé a vibrar en esa particular sensación que da la urgencia de sentarme, abrir una computadora, conectar a internet y dejar que las ideas balbuceadas en los diálogos ocasionales se vayan transformando en párrafos que den cuenta de lo revelador que habái acontecido casi sin darnos cuentas en esas conversaciones.

    Justamente me quedé pensando que en los diálogos y conversaciones del libro muchas veces intentó ‘ considerar’, plantear el tema para que la conclusión llegué implicada y encarnada después de haber reflexionado y sin precipitar a un accionar desde consejos estándar sino aportando a que las metáforas permiten que cada cual encuentre un camino propio y vital.

    Gracias a esto es un libro donde cada uno esta instado, acompañado a construir su propia receta, aquella que dialogue con la propia manera de ser de cada uno y al mismo tiempo que le permita encontrar las maneras de estar en la vida que lo habitan potencialmente y que todavía no han florecido.

  • el 28 octubre 2013 a las 9:12 AM
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    Hola, por lo que pude escuchar en el reportaje que hoy 1-10-13 en radio al licenciado, y mi propia experiencia desde hace 50 años, es que cada vez el hombre y mujer se alejan mas de entenderse y complementarse o al menos se hace mas difícil encontrar la otra persona que encajaría mejor en la historia, presente y futuro de uno. Cuanto hace que se dice “Quien entiende a las mujeres” las mujeres son absolutamente y en todo sentido muy diferentes a los hombres, parecería que el único fin de relacionarse sería para procrear y seguir el ciclo de la vida, la biblia expone esto claramente.
    Mejor es estar solo o sola después de una convivencia de pareja errada, muy bonito pensar volver a enamorarse, muy valiente volver a intentarlo, pero vamos a ser francos: La ilusión dura poco y la frustración es mas y mas en cada intento, algunos logran encontrar lo “ideal” pero hay mucha gente adulta sola y están mejor así que mal acompañadas.Gracias.

  • el 2 diciembre 2013 a las 9:12 AM
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    “Lo que me gusta es que la tematica salga a rodar fuera de los consultorios para instalarse en otros ambitos de la cultura donde no necesariamente hay una opininion profesional sino identificaciones o proyecciones vitales que problematizan el sentido común como un dominio del discurso en disputa, donde el clisse entonces deja de sentirse comodo pues para su comodidad necesita de la repetición sin pregunta solo en acto.”

  • el 16 febrero 2014 a las 4:38 PM
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    “Porqué los hombres no entendemos a las mujeres”. Al leer el título, perteneciendo al género femenino y con una edad que diríamos, promedia la vida, me dí cuenta que aún me sigo preguntando: “porque ellos no nos entienden?”. Tentada por dicha propuesta, comencé a leer, buscando las preguntas que un varón se podría hacer acerca de este tema. Me lleve una grata sorpresa cuando encontré no una sino varias preguntas y respuestas al tema, junto a historias de vida cotidiana, relatos de hombres que cuentan acerca de sus angustias, interrogantes, sorpresas ante actitudes de sus féminas y sus propias formas de pensar, que se destacaban por un componente tan sencillo y tan olvidado muchas veces: eran diferentes a las de una mujer. Pronto el autor nos aclara que no se trata de un manual de instrucciones; como parte de un público aficionado a la lectura le agregaría que esto es cierto, es aún mejor. Y porque este calificativo? Si hacemos foco en el titulo e imagináramos que la obra llegara a manos de un varón, la misma no cumpliría su expectativa si su meta era encontrar una respuesta a dicha pregunta a modo de oráculo, e inclusive si la misma situación fuera llevada a cabo por una mujer. Para ambos la invitación del autor, quien nos brinda también su experiencia como psicólogo clínico, sería a la reflexión, a llegar a conclusiones propias acerca de las diferencias entre hombres y mujeres, podríamos pensar, no para remarcar un desencuentro que se hallaría arraigado fuertemente en el imaginario social, sino para que opere como punto de partida básico hacia la posibilidad de un encuentro entre un hombre y una mujer.

  • el 23 enero 2015 a las 10:35 PM
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    holaa.
    me gustó la propuesta del taller sobre proyectos personales porque el nombre me remitió ai trabajo en orientacion vocacional con jovenes desde la UNICEN.
    ¿ le parece que e aportará a dicho trabajo? o es una coincidencia de nombres y el taller versará sobre algo mas relacionado con eso de Los hombres no entienden a las mujeres?
    gracias!
    Maria ines

  • el 14 septiembre 2015 a las 8:55 AM
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    Hola Guillermo, te felicito por tu produccion, tu articulo me recordo que Lacan proponia que los hombres perdieran su exceso de falicidad y que pudieran acceder a una posicion femenina que tambien los habita (bisexualidad Freudiana).
    Esta sensibilidad de tu trabajo es un tesoro de letras y de clinica ! Una vez me encontre con un paciente del cual escribi (publicado por Paidos y que esta tambien en APA y EFBA) que se llama “Amores de Don Juan”, si podes leelo.
    Aun hoy admiro la letra freudiana del articulo sobre la disociacion neurotica amorosa en el hombre, en via directa con su relacion con un padre Amo y Feroz. Te digo esto porque me gustaria, si podes leerlo, porque despues de varios años de haberlo publicado, es un paradigma de tal disociacion. Muchas gracias por tu confianza,
    Cariños,
    Elena Javif

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