Una Clínica Grupal Psicodramática templada en tiempos de crisis – 1/9

Queremos compartir este artículo que ha sido publicado tanto en Argentina, en Abril de 1992 (Revista Argentina de Psicodrama y Técnicas Grupales de la Sociedad Argentina de Psicodrama, Rev. Nº 8, Año VIII), en Brasil, en Abril de 1999 (Revista Leituras, Dirigida por Moyses Aguiar, Nº 28), en la  Revista The International Forum  of Group Phycotherapy de la IAGP (Asociación Internacional de Psicoterapia de Grupo) en 1999 (Vol 7 Nº 2), que  hemos debatido en la mesa de la Sociedad Argentina de Psicoanálisis el 11/09/2001 y en 2005 fue publicado en el libro “Más allá del Monigote, Lecciones del Psicodrama” del Dr. Luis Ernesto Fonseca Fábregas, y que consideramos que sigue teniendo vigencia en la actualidad para seguir repensando en él, ya que continuamos viviendo en tiempos de crisis.
Finaliza 1990. Hacemos un alto para pensar * (1) nuestra tarea. Como terapeutas grupales nos interesa la clínica. La realidad exterior, como apuntador imperturbable, nos acosa constantemente, no dejando que nos olvidemos ni por un momento de la segunda parte del tema que nos convoca: son tiempos de crisis Las crisis, inherentes a la subjetividad,son atravesadas por las crisis de nuestro tiempo.

Si bien el escenario es lejano – el Golfo Pérsico- la tecnología de los medios de comunicación nos lleva a vivir esta nueva guerra presente con angustia de protagonistas. Crisis y replanteo de fuerzas y de relaciones de poder a nivel internacional; crisis política, económica y social que cobra particulares significaciones en el escenario latinoamericano y nacional; crisis que al poner sobre el tapete la vida, la muerte, el hambre, la miseria, la injusticia, las
pasiones, alegrías y tristezas, la desigualdad, jaquea nuestras subjetividades y nos hace dificultoso operar algún nivel de disociación, tan necesario para poder reflexionar acerca de nuestra tarea.Pero éste es justamente nuestro desafío: ni negar la realidad encerrados en el aislamiento de las tinieblas, ni quedar capturados y encandilados por la inmediatez de los conflictos contemporáneos. (2)

Crisis en tanto riesgo y oportunidad, en tanto punto de desequilibrio, que nos permite y facilita interrogarnos y problematizarnos acerca del ejercicio de nuestro rol.La incertidumbre , esencia del devenir, se hace omnipresente, no sólo en la vida cotidiana. Las llamadas “ciencias exactas”, a partir del principio de Heisenberg, dejan de centrarse en la certeza.(3) Sus abordajes van abandonando la ilusión del equilibrio de los sistemas materiales, así como la intransferibilidad entre materia y energía. Del mismo modo en el campo de la psicología vamos abandonando la fascinación por los sistemas de variables controladas, para sumergirnos y aprender a transitar en el caos de la multiplicidad de variables en juego, en ese entrecruce tan
particular que nos convoca, punto de intersección entre la crisis subjetiva y la crisis social en que estamos – nosotros también- inmersos.

En estas reflexiones partimos de la caracterización de nuestro modelo de trabajo y las vicisitudes contextuales y conceptuales a partir de las cuales éste se ha ido gestando. La crisis ha operado como catalizador en el tránsito hacia la transformación de la concepción y práctica de nuestra clínica grupal.

Los cuestionamientos y propuestas se centran fundamentalmente en el dispositivo grupal y el lugar del terapeuta, interrogados desde nuestra historia, nuestra formación teórico-técnica y nuestra práctica en clínica grupal en coterapia.

Las patologías narcisistas constituyen el daño psicológico (4) predominante de esta época. La posibilidad de no quedar inscriptos en anacronismos plantea cómo es posible generar un dispositivo grupal de abordaje y tratamiento, descontaminado del criterio de terapia individual en grupo como práctica de segunda, creando una instancia que recupere el valor de las diferencias, la riqueza de lo múltiple, lo divertido de lo diverso, el sostén solidario de la red de subjetividades,la potencia heurística del grupo como dispositivo. Por último, se bosquejan los principales conceptos  articuladores: crisis, conflicto, vínculo, grupo, escena, cuerpo y se delínean las concepciones subyacentes de vida, salud y cura.

Primavera 1991

Lic. Guillermo A. Vilaseca y Lic. Ana Maria Rothman

Notas:
(1) “(…) Pensar, (…)”escribe Marcelo Percia, “(…) es encontrar la historia en el presente, y es también, poner en cuestión los límites de lo actual para imaginar otro posible(…)”.

PERCIA, Marcelo. Notas para pensar lo grupal. Lugar Editorial. 1991, pag 66.

(2) Estamos en agosto de 1991, revisando estas notas para ser publicadas. Nuevamente la realidad nos enfrenta con hechos hasta hace poco tiempo inimaginables. A sólo dos años de la caída del muro de Berlín asistimos atónitos a insospechables trasnformaciones en la ex ?URSS o aún ? URSS, cuyas implicancias a corto y mediano plazo son difíciles de evaluar.

(3) PRIGOGINE, Ilya y STENDERS, I La nueva alianza . Alianza Universidad. 1983.

(4) KESSELMAN , Hernan. “Reportaje” en Temas de Psicología Social N 11, diciembre 1990. pag 92.

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Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social. Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

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