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Felicidad Vs. culpa. No te aferes para tener una vida emocional saludable

paisajes-flores-2-1024x768La felicidad es aceptar que la vida es placer y dolor
Es la culpa tan mala como la pintan? En su último libro, la psicóloga experta en psicoanálisis, Carmen Durán, analiza la función que este sentimiento tiene en nuestra vida, cómo, por una parte, nos facilita la convivencia pero, por otra, nos atrapa y puede llegar a convertir nuestra vida en una tortuta. -Si l amor mueve el mundo…¿La culpa es un obstáculo pra que gire? -Pues sí, podríamos decirlo perfectamente.
Está la fuerza unitiva del amor, que es una fuerza creadora, y la fuerza de la culp, o mejor dicho de la agresividad que estaá detrás de la culpa, pone obstáculos a esa creación. Sin embargo, no podemos olvidar que nos hace falta el sentimiento de culpa para que nos podamos organizar como sociedad. -¿Nos transmiten la culpa a través de la educación o hay una parte innata al ser humano?
– Hay una parte de la culpa que se transmite soialmente a través de la educación. De hecho, sabemo que la ética de cada pueblo es diferente: hay cosas que son grandes pecados en una cultura o en una religión y que en otra no lo son, o no lo son tanto. Hay una parte que es un programa ético que se nos instala con la educación y en el medio social en el que nos movemos. Pero hay otra parte del sentimiento de culpa que es un apoyo para el amor y ese, desde mi punto de vista, es natural. Es el sentimiento de culpa que experimentamos cuando hemos hecho daño a alguien a quien queremos.
– Hay quien dice que la culpa está en muchísimos casos detrás de la depresión, el gran mal de nuestra época. – De hecho hay autores que dicen que el primer mecanismo de defensa contra la culpa es la depresión…solo que es una defensa muy dañina. -¿No hacemos mucho daño culpándonos de todo a nosotros mismos? – Sin duda. La culpa te lleva a una cosa que es la rumiación, que es el darle vueltas y vueltas a las cosas para concluir que teníamos que haber hecho todo de otra manera, mejor. Eso es energía que se gasta inútilmente porque lo que has pasado no tiene arreglo. -¿Y cómo se para esa rueda? -Ese mecanismo solo se puede cambiar dejando de estar en guera con uno mismo. Hay personas que tienen el don de vivir bastante en paz consigo mismos y otras que tienen que recurrir a ayuda profesional. No es que yo crea que todo el mundo tiene que hacer terapia, ni mucho menos, pero sí que es verdad que cuando la culpa se convierte en algo limitador de la terapia es una buena solución. -¿Y y no se ve mal eso de ir a terapia? -Depende mucho de las zonas. En Madrid y en Barcelona yo creo que hasta se ha llegado a convertir en una moda. Tampoco creo que sea necesario ir a terapia por cualquier problema, como si fueras a Lourdes. -Tal vez nos falta educación emocional. -Pues sí. Un niño que ha sido querido y al que le han puesto los límites desde el aomr va a tener más a su favor para tener una confianza básica que le permita, cuando se equivoque, decir lo siento y no engancharse en querer arreglarlo con la mente. Pero claro, los padres también teneos una historia, y a veces no podemos transmitir algo que no hemos aprendido. Sería estupendo que se pudieran hacer más escuelas de padres, pero desde el punto de vista emocional. -Usted sugiere que un poco de culpa es sana. -Hay una parte de culpa absolutamente necesaria para vivir en sociedad. Los animales están protegidos de su propia extinción por mecanismos instintivos de conservación de la especie. Los hummanos n tenemos esos mecanismos. La ética los sustituye, y por eso es necesaria para cualquier convivencia. -Y cuando falla la ética, como en los casos cada vez más comunes de corrupción…¿tampoco hay culpa? -No lo sé. Lo que sí hay es una permisividad muy grande. No ssé si personalmente las personas implicadas en casos de corrupción tienen sentimiento de culpa o no. Lo que es verdad es que, así como en la cultura árabe, el obo es casi el mayor delit que existe, en nuestra cultura no es así. Hace ya mucho tiempo que se considera casi que eres más listo si eres capaz de cometer ese delito. El único problema, en este sentido, es que te descubran. Lo que sí que puede haber es un sentimiento de culpa detrás cuando se dejan hilos para que se pueda tirar de ello y descubrirlo, pero esa culpa es inconsciente. Es como cuando en la pareja dejas aluna prueba que indica que has cometido una infidelidad: no es que tú quieras que tu pareja se entere, pero vas dejando huellas insconscientementet.
En la pareja la culp también hace mucho daño. – Lo que pasa es que en las parejas es que, normalmente, cuando tienen conflictos siempre tienden a pensar que la culpa es del otro, y como es del otro yo le hago sentir culpable. Hay uchos mecanismos para hacerlo, y ese es un círculo vicioso del que es muy difícil salor: el otro se siente culpable y hace cosas para complacerte, pero después se enfada por haberlas hecho. -Hablamos de la culpa como un obstáculo para la felicidad…y ahí está el gran tópico: ¿¿la felicidad existe? -L felicidad como un estado donde slo existe el placer y es perpetuo no existe. Todos tenemos el impulso de encontrar la felicidad y la meta está puesta en que desaparezca el sufrimiento y que estemos en un estado de bienestar constante de placer, eso no se puede lograr. La que podemos alcanzar es la aceptación de la realidad, de lo que soy yo, de lo que son los otros y de lo que es la vida, que tiene placer y dolor.
Cuano uno puede aceptar eso – que ahora toca una cosa y luego puede tocar otra pues sí hay algo que no sé si es la feliciad, pero sí un estado de serenidad y de acecptación que evita mucho sufrimiento. -Pero cuanto mejor vivimos más culpa tenemos. -Hay personas que cuando en la vida les toca una etapa buena o se porta bien con ellos se sienten culpables porque no se creen con derecho, o porque hay un sentimiento de culpa solidario, fraternal cuando ves a otra persona que no está en las mismas circunstancias.
Lo importante es saber que no es ni buena suerte ni mala suerte: ahora me toca esto y luego me puede tocar otra cosa. – Tampoco es cierto eso de que cuanto menos necesites más feliz eres. – Pues no. Sí s verdad que hemos hecho un incemento de la neccesidad y que hay un tipo de felicidad puesta en la satisfación material, que es la felicidad hedónica. Es querer tener todas las cosas que me van a hacer feliz…pero nunca las cosas externas te van a hacer feliz. Eso no quiere decir que no sea más cómoda la vida con los mínimos cubiertos, pero nada externo te da la felicidad. Eso tiene que venir de dentro.
Escrito por Marta Otero
Publicado el 31 de enero de 2016 en E x t r a V oz

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