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¿Por qué los hombres no entienden a las mujeres?

El psicólogo Guillermo Vilaseca sostiene que la pauta cultural de considerar que el hombre todo lo puede es perjudicial para la salud. Destaca la necesidad de dejar de lado los mitos para abrir el diálogo en la pareja.

Él no me habla, nunca me cuenta lo que le pasa, no expresa sus sentimientos, siempre se muestra como si todo lo puede, no me escucha, no me entiende. Ella es una histérica, está con la regla, a las mujeres nadie las entiende. ¿Quién no dijo o escuchó -de su pareja, amigos/as, compañeros/as-, alguna vez, alguna de estas frases? Ideas, creencias que se arrastran, que estereotipan, encasillan, dañan, y no permiten el diálogo.
Consultado por este diario, el psicólogo Guillermo Vilaseca, especialista en masculinidades, destacó que el modelo patriarcal establecía «claramente» roles para cada género que terminaron perjudicando tanto a hombres y mujeres, como por ejemplo el mito del superhombre, que sostenía que ellos todo lo pueden -en lo económico, lo personal, lo sexual-, que no lloran, no hablan, provocándoles «un bloqueo emocional».
«El modelo tradicional estipulaba muy claramente qué tenía que hacer un hombre y una mujer en el marco de una relación de pareja y además establecía qué tenían que hacer uno y otro a lo largo de toda la vida, nos condenaba al ejercicio de ciertos roles y nos restringía en otros. Lo interesante en esta época, la posmodernidad, con el derrumbe de este modelo, es la posibilidad de un interjuego de roles, probar distintas maneras de ser», manifestó el psicólogo, autor del libro de reciente publicación «¿Por qué los hombres no entendemos a las mujeres?».
«La procesión va por dentro»
Según el estereotipo machista, los hombres son simples, superhéroes, nada los afecta. Al respecto, Vilaseca sostuvo: «Si el hombre es simple y para sostener su simplicidad hace oídos sordos a todo lo que le pasa social, corporal y emocionalmente, se pone la capa de Superman, se cree la (historia) del héroe, del que sabe, del que nunca le pasa nada, que no tiene que llorar, el costo que implica esta pauta cultural es la de una anestesia emocional absoluta».
«Si bien la procesión va por dentro -aclaró-, no dicen lo que le pasa ni a sus amigos, ni a su pareja ni a nadie. Se queda callado y manifiesta una discapacidad emocional, no hay expresión ni un training para decir lo que siente».
En este marco sostuvo: «Una persona con semejante nivel de bloqueo en los sentimientos, en la expresión y en el reconocimiento de lo que le está pasando es incapaz de desplegar empatía. Pero no puede mostrar empatía ni con una mujer, ni con sus hijos/as ni con otros hombres. Una persona, en estas condiciones, no tiene posibilidades de entender a nadie».
Nuevos roles
Vilaseca, quien desde la década de los ‘80 coordina grupos de varones para reflexionar sobre los nuevos roles, indicó que cuando «se empieza a trabajar en esta rehabilitación emocional y en el aprendizaje a que hablen, nítidamente comienza a aparecer la necesidad de cariño, afecto y todo el sufrimiento que implica, como para cualquier ser humano, que eso no ocurra».
Sin embargo destacó que «es difícil darle a un hombre parco y que parece de piedra, todas esas cosas que -de todos modos necesita- pero que ni siquiera se anima a pedirlas».
Asimismo, el profesional señaló que «como contrapartida, cuando una mujer no está acostumbrada a que el hombre hable, no aprendió a escucharlo, no hay un entrenamiento, entrar en esa nueva dinámica es toda una tarea».
Derrumbe del modelo patriarcal
En tanto, el profesional manifestó que tras la caída de los roles tradicionales existe «la posibilidad de un interjuego de roles, probar distintas maneras de ser, ensayar nuevas alternativas, que cada uno cree su receta y la vaya cambiando con las experiencias, porque no hay una receta única, que a todos les sirva por igual y en todas las etapas de la vida».
«Hoy hay más libertad para armar nuevos modelos»
El psicólogo Guillermo Vilaseca destacó que «hoy las parejas tienen más libertad para armar nuevos modelos, hacer pruebas, ver cómo les va y si no les gusta, modificar» el camino. Sin embargo aseguró que «lo principal es el diálogo».
Al respecto destacó: «El tema del diálogo en la pareja requiere que cada uno tenga idea de qué es lo que quiere decir, que cada uno tenga diálogo interno, se anime a expresar lo que piensa, y sienta respeto del otro».
«Muchas veces el diálogo se ve entorpecido por una concepción del amor donde aparentemente amar sería dar al otro lo que uno supone que el otro quiere, y no necesariamente siempre coincide. En aras de ese sacrificio se producen confusiones, donde en vez de decir lo que realmente quiero, digo lo que medianamente se acomoda a lo que supongo que la otra persona querría».
 
Fuente: Diario Popular
Publicado en Diario Jornada | Lunes, 13 de Enero de 2014

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