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Testimonio del tránsito por un ataque de pánico

crisisestresERNESTINA PAIS: Después de la tormenta llegó la calma y ahora está de vuelta con las cosas en claro
Periodista, locutora, conductora, fotógrafa, madre, novia y amiga. Malabarista. Empezó a trabajar a los 17 para poder comprarse puchos y a los 23 ya tenía una revista: Los Inrockuptibles. Al tiempo trabajaba con Guinzburg en “La Biblia y el Calefón”. Acaba de superar un momento personal difícil, con ataques de pánico, y ahora está de vuelta con las cosas en claro. Se sentó con DMAG y nos contó todo.
DE MAL EN MEJOR
“Estoy mejor cada día. Después de un mal momento que me asustó mucho, creo que algo cambió. Yo venía en un tren bastante complicado, un par de años de darme cuenta de que había algo que no estaba funcionando bien, pero soy bastante negadora de ese tipo de síntomas y fue simplemente que el cuerpo dijo ‘basta’. Yo no entendía lo que me pasaba. Pensé que realmente me volvía loca y fueron 18 horas de una post-angustia muy grande de la que salí sabiendo que había cosas que tenía que modificar, y no de la boca para afuera, sino realmente.”
EN CUERPO Y ALMA
“Mi cuerpo me sacó del sistema, me dio un palazo en la cabeza: un ataque de pánico no negocia, y cuando volví a estar mínimamente lúcida para entender, me di cuenta de que el aviso había sido tan contundente que no podía hacerme la boluda. Me parece que lo que pasó era la única manera de la que me podía pasar, porque yo no soy una persona que pueda parar sola.”
¿Cómo hiciste para parar? Lo primero que pasó fue que no podía salir de mi casa, tenía muchísimo miedo. En cualquier circunstancia, vos decís “bueno, se me pasa esta angustia y paro de llorar”, pero cuando sentís que no estás manejando tu cuerpo, no querés enfrentarte al mundo exterior. Como el ataque de pánico es una enorme descarga de adrenalina en tu cuerpo, te contracturás mucho, se te acortan los músculos, estás en una posición tensa muchas horas y eso tiene una consecuencia física, entonces empecé a hacer yoga dentro de mi casa. ¿Y después empezaste a salir de tu casa? Como había guardia periodística en la puerta de mi casa, si bien yo no sabía lo que ponían en las revistas, me imaginé que no estaba bueno, y decidí que, para empezar a caminar fuera de mi casa y ver la luz del sol era mejor, no hacerlo con fotógrafos en la puerta, entonces estuve internada una semana en la Posada del Qenti. De ahí en más fue mejor, empecé a ocuparme de cuestiones domésticas, hacer ejercicio todos los días, tomar clases de canto y piano (se me había contracturado la garganta y tenía la voz rota) y obviamente tenía un psicólogo y un coach (una persona a la que podía llamar ante cualquier situación de angustia o pánico que sufriera). Después del primer mes de tratamiento, empecé a volver a ver a mis amigos, cociné para mis amigos por primera vez en mi vida, empecé a hacer cosas pequeñas que tenían que ver con el afecto, a estar rodeada de gente que entendiera todo sin que yo tuviera que explicar. Me rodeé de mucho cariño.
DESPERSONALIZACIÓN
“Mi hijo, que tiene 9 años, es muy sabio: una vez me vio en este estado alienado y me dijo ‘vos no vengas más y traé de vuelta a mi mamá’. Él se daba cuenta de que eso no era la mamá, que estaba absolutamente despersonalizada o anestesiada y fue el que menos preguntó y el que más supo. Había un momento en el que yo me miraba desde afuera y decía ‘no quiero quedar así’: eso en un ataque de pánico se llama ‘despersonalización’ y mi hijo me lo dijo un mes antes. Él ya me estaba avisando: Benicio es muy lúcido.”
LA ENFERMEDAD DE LA DÉCADA
“Dos semanas después de mi ataque, el ataque de pánico fue tapa de la revista Noticias como ‘la enfermedad de esta década’. Es la enfermedad de este tiempo porque la vida ahora es muy competitiva, todo el tiempo tenés que estar muy al palo. Tenés que ser fuerte para afrontar la calle en esta ciudad y este mundo, y te armás una coraza que hace no te des cuenta de lo que te pasa, porque estás anestesiado, alienado, pasado de rosca. Es como si tuvieras que defenderte todos los días de una agresión.”
WITH A LITTLE HELP FROM MY FRIENDS
“Es muy difícil para una persona como yo decir ‘no puedo’. Siempre me costó, pero ante esta situación yo sentí que realmente no podía y me daba mucho miedo pedir ayuda porque siempre había podido sola. Y pedir ayuda resultó algo maravilloso. Este mundo y mi trabajo no perdonan a la debilidad, siempre te exigen dar más y más. Y lo cierto es que a mí me enfermó eso, y nos enferma a todos.”
 
TRABAJO
“La productora para la que trabajo se apenó mucho por la situación, obviamente, porque yo había formado un equipo para que trabaje conmigo. Pero ellos tienen un producto y un horario que seguir manteniendo en funcionamiento, y esperarme sin que yo les pudiera dar una fecha era difícil: necesitaban una fecha de regreso, y yo no podía dárselas. Entonces pedí una licencia. La productora actuó muy bien.”
5 TRABAJOS:
1
 Para comprarse puchos
“Como yo fumaba, mi mamá me decía que uno tenía que pagarse los vicios, entonces empecé un trabajo de verano en el último año del secundario, en una combi escolar: acompañaba al que manejaba y cuidaba a los niños. De ahí salí pensando que iba a ser maestra jardinera.”
2
 Para irse a vivir sola
“Trabajé cuatro años en una importadora porque me quería ir a vivir sola, quería pagarme la facultad (estudiaba Imagen y Sonido en la UBA) y los equipos de fotografía.”
3
 En Los Inrockuptibles
“Fui muy feliz con esa revista, la hacía con amigos. Creo que, para alguien que trabaja en los medios, pasar por una redacción es una experiencia que hay que vivir. Tiene una mística muy particular.”
4
 Con Guinzburg
“Jorge buscaba una notera y escuchó hablar a Federica de su hermana. Hice las primeras notas de ‘La Biblia y el Calefón’ con peluca porque me daba vergüenza. Me divertía mucho en la calle. Después en ‘Peor es Nada’ me tocó hacer una cobertura más política. Jorge era un tipo que aprendía de vos tanto como vos de él y que te potenciaba mucho. Fue una escuela de periodismo muy grosa.”
5
 En la radio
“En el segundo año de la tele me llamaron para cubrir un verano en radio y yo les ofrecí una propuesta para salir todos los días. Lo llamé a Tognetti (a quien no conocía) y arrancamos con un programa diario, ‘Levántate y Anda’, de seis a nueve de la mañana. La radio te forma muy bien, con contenido, con peso, y los tiempos que tiene son buenísimos.”
AMISTAD
“Cómo actuó todo mi entorno fue muy conmovedor para mí, porque cuando uno está tan sobregirado desatiende a la gente que quiere. Entonces, ante una situación donde yo necesitaba cariño, no sabía si todos iban a responder, no sabía cuánto daño había hecho yo en mi entorno. María O’Donnell, periodista amiga, que labura a las 6 de la mañana todos los días y todas las tardes en su programa, se quedaba a dormir en mi casa. Mi mamá, mi novio y mis amigas me iban a hacer las compras al supermercado, me pagaban las cuentas. Mi ex marido actuó muy bien porque había que llevar a Benicio al colegio todos los días y yo no podía salir a la calle. La verdad es que fue todo un equipo de gente maravilloso, la familia de mi ex marido, la familia de mi novio… Y yo encaré a empezar a demostrar afecto.”
 
HACIENDO LAS COSAS BIEN
“Es fundamental estar acá y no en veinte lugares tratando de cubrir veinte agujeros. Yo ahora estoy acá y acá, no estoy pensando en lo tengo que hacer, y eso es un ejercicio importantísimo para mí. Yo antes no escuchaba, ahora quiero detenerme a escuchar. Hago ejercicio, como bien, cocino (aprendí a hacer ñoquis caseros), duermo, me tomo tiempo para leer, escuchar música, ocuparme de cosas mínimas de mi hijo que antes delegaba. El yoga es fundamental porque ejercita el aquí y ahora, son todas posiciones en equilibrio: si no estás concentrado en lo que estás haciendo, te caés, y eso es algo que funciona muy bien para el tratamiento. Yo antes prometía muchas cosas y muchas veces por imposibilidad lógica de tiempos por ahí no cumplía con todo o llegaba arañando a todos lados. Uno de los ejercicios es decir y cumplir, aprender a decir que no. Es buenísimo porque armo la agenda y tacho lo que hago.”
 
EL RITMO DE LA TELE
“Es pura adrenalina. Yo no desprecio a la tele, para mí es una gran herramienta. Algunos nos cuestionamos determinadas cosas y otros no: que alguien me diga una barbaridad o hable mal de mí y tener que contestar, toda esa dinámica televisiva, algunos la juegan como si fuese parte de la profesión, pero a mí claramente me toca como persona. En un programa diario es mucho más fuerte y se da más, se descontrola más que en un programa semanal. Nosotros hacíamos un programa diario y tocábamos temas de otros programas y de una manera diferente, y lo hacíamos bien, pero yo estaba en un momento débil: no me parece que la tele sea la culpable, me parece que yo tendría que haber cuidado mucho más el equilibrio en mi vida para tomar determinadas responsabilidades.”

EL ÉXITO
“El concepto de éxito anterior a lo que me sucedió difiere mucho de este. El anterior era básicamente ser profesionalmente hiperactiva, absolutamente dedicada a generar y producir. Me di cuenta de que estaba equivocada y de que, en realidad, es tan importante lo genial que logres en tu vida como persona, como lo genial que logres en tu vida como profesional. Federico Peralta Ramos decía ‘tu principal obra de arte tiene que ser tu propia vida’ y eso es lo que entendí: si no estoy pasándola bien, no sirve de nada. Tu éxito es estar bien y pasarla bien, conectar. La verdad creo eso. Es tan importante producir como el tiempo que vos estás nutriéndote: las cosas menores de la vida, puntualmente, son las que te mantienen en equilibrio, entonces no hay que despreciar a los momentos súper chiquitos. Toda esa situación de dar, laburar y generar, si no está la otra parte, es como que te vacía: eso es lo que yo sentí. Siempre en la agenda te sale hacer un laburo u otra cosa y tachás la otra parte considerándola menor, pero esa parte que vos considerás menor es el equilibrio. Es mucho más importante: si no tenés eso, lo otro se te va a la mierda.”

DISFRUTAR EL VIAJE
“Lo que me dejó en claro mirar de golpe el final muy cercano, o por lo menos sentirlo (porque uno siente que se va a morir), es el mensaje de que el destino final de todos es el mismo. Disfrutá el viaje, mirá el paisaje, mirá cada lugar, cada persona, detenete y dale el tiempo. Podés ser exitosa y reconocida si entendés que esto es un camino que está bueno recorrer siendo feliz. En definitiva, entendí que, para que de verdad tenga un sentido mi paso por este mundo, lo tengo que hacer de otra manera. Lo que me pasó es como un enorme beneficio y estoy agradecida de haberlo visto. ¿Mirá si no lo hubiera visto?” 
3 frases de cabecera
“Sin humor y sin espiritualidad, la vejez es una mierda”
“Nunca discutas desnuda”
“Para intelectuales están los amigos”

Nota publicada en: DMagazine

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