Las terapias de grupo como oportunidades para establecer lazos y romper con la soledad

Las experiencias compartidas desafían la soledad del diván
POR MARIANA IGLESIAS
Los tratamientos son más baratos y se multiplican las consultas en hospitales y centros privados. También, en prepagas y obras sociales. Los expertos hablan de las ventajas de “socializar problemas”.

La vanguardia de los 60 las adoptó. Y como todo vuelve, ahora en la capital mundial del psicoanálisis las terapias de grupo están de nuevo en la palestra. La modalidad de compartir los malestares más profundos se desparrama entre los porteños que acuden a asociaciones, fundaciones, hospitales y centros de día que ofrecen la introspección en compañía. Los especialistas celebran el regreso, que ahora se impone por otros motivos y a niveles masivos. Y que se enmarca en una tendencia de crecimiento general de todas las terapias del tipo vincular, como son las de familia y pareja.

En el Centro Asistencial de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo (AAPPG) resaltan este aumento en la demanda. Allí hace dos años sólo había dos grupos y hoy ya son siete. Lo mismo dicen en la Asociación Piscoanalítica Argentina (APA), y en la Asociación Civil Proyecto Suma, que de hecho se creó en 2009. Y hay muchos más. Miguel Espeche, que coordina los talleres del Hospital Pirovano, cuenta que esa experiencia se está replicando en muchos otros hospitales.

“Hay una multiplicidad de factores que inciden en este incremento, como razones económicas, la incorporación de estas prestaciones en obras sociales y prepagas, las necesidades personales de estar con otros, y también la valorizacion del trabajo interdisciplinario que permite que, por ejemplo, médicos o maestros conozcan mejor las opciones psicoterapéuticas”, explica Ona Sujoy, directora del Centro Asistencial de la AAPPG.

¿Todos estamos preparados para desarmarnos ante los demás? “Sí, todos pueden y a todos les hace bien, pero a ciertos pacientes les hace especialmente bien”, asegura Eduardo Drucaroff, coordinador de la Comisión de Psicoanálisis y Grupos Terapéuticos de la APA. Habla de fóbicos, tímidos y quienes tienen problemas de relación”.

¿Qué tiene de ventajoso socializar los problemas? “Hay muchas cosas que se ven sólo en lo vincular. El grupo hace hablar porque los otros llevan a eso. Esos otros funcionan de espejo. El grupo es una herramienta útil y muy potente”, sostiene Raquel Gabriel, coordinadora del Hospital de Día de Proyecto Suma. “Vivimos en situaciones grupales, compartiendo -dice Drucaroff-. En los grupos se aprende de la experiencia de los otros. Sin poner el cuerpo se puede tener experiencia de los problemas de los demás. Y darse cuenta que a todos les pasan cosas sirve para correrse del centro del universo, para bien y para mal. Ejercer la solidaridad es terapéutico, pensar que uno puede ayudar a otro es terapéutico”.

“Cada persona es y va siendo con otros. Así como los vínculos generan pertubaciones y sufrimiento, también tienen la potencialidad de transformarlos. En los grupos terapéuticos se va construyendo una trama que provee sostén y además opera como un resonador: la intervención de cada integrante despierta en los demás vivencias, imágenes, recuerdos, emociones, que se van ligando en una construcción conjunta. Es en esta construcción que cada uno se transforma y encuentra nuevos recursos para ir resolviendo problemas y aliviando su sufrimiento”, agrega Sujoy.

Marian Durao, del Grupo Arcis, dice: “Cuando el paciente expone su problema sus compañeros de grupo respoden lejos de la neutralidad que se espera de los terapeutas, se involucran atravesados por sus propias dificultades y vivencias, lo que resalta los aspectos interpersonales de la disfuncionalidad”.

Hay grupos abiertos en los que van entrando pacientes nuevos cuando otros se van de alta. Otros son cerrados. También algunos se plantean objetivos por anticipado y tienen una duración pactada, mientras que otros duran lo que el grupo pide. Los grupos pueden armarse por patologías, edad, género, situación socioeconómica.

“El éxito de un grupo terapéutico reside en gran parte de la realización de una profunda evaluación previa que contemple no solo las necesidades de cada persona y su potencial agrupabilidad sino también qué tipo de grupo será beneficioso para trabajar sus problemas. Hay una gran diversidad de prácticas grupales que hay que definir cuidadosamente para cada paciente”, explica Sujoy.

En el hospital de día de Suma hay 50 pacientes en grupos de diez, que van de 9 a 13, y de 13 a 17. Los cuadros son agudos, pero no llegan a la internación. “Son personas con depresiones intensas, con tendencias suicidas o autoagresivas, casos de esquizofrenia que pueden tener brotes, y trastornos de personalidad”, explica Gabriel.

Los grupos tienen muchas variantes y vertientes. Un pionero que sigue ejerciendo a los 79 años es el gran Tato Pavlovsky, médico psicoterapeuta, dramaturgo, al frente del Nuevo Espacio Psicodrama Grupal Pavlovsky. “Yo fui paciente de grupo en el 56 y 57. Pasar por ahí fue una gran ventaja”, dice a Clarín. Cuenta su experiencia “mojón” en el servicio de Psicopatología del hospital de niños en 1958 con epilépticos. “El neurólogo nos liberó de la farmacología, así que sólo debíamos focalizarnos en la psicoterapia. Eran niños muy graves, pero empezaron a jugar, a dramatizar, imaginaban atracos de bancos, amores, asesinatos, de todo, y sin lugar a dudas se daba porque estaban en grupo. Descubrí lo que era la creatividad. Allí apareció el psicodrama”. ¿Cuál es la gran clave del grupo? Dice Tato: “El poder tener consonancia y resonancia con los problemas del otro. La capacidad de potencia que da un grupo trabajando es impresionante”.

Dos mil personas asisten por semana al Pirovano
Sólo en ese hospital, hay una oferta de 200 talleres terapeúticos.

 

A esta altura los talleres del Pirovano ya son famosos (tienen 27 años). La oferta hoy llega a los 200 talleres, que tratan todo tipo de problemáticas, a los que asisten alrededor de 2000 personas por semana. La demanda siempre fue tan alta que la idea ahora se desparramó en muchos otros hospitales públicos. La particularidad es que los talleres del Pirovano son coordinados por vecinos, mientras que los nuevos de los otros hospitales tienen profesionales al frente.

“Sí, varios hospitales incorporaron diferentes formas de talleres a su oferta, bastante inspirados en lo nuestro, que fue vanguardia en la esfera pública en lo que hace a grupos”, explica a Clarín Miguel Espeche, coordinador general de los talleres. “Lo nuestro no es terapia, porque son grupos de ayuda mutua conducidos por vecinos. Tiene un efecto sobre la salud, si bien no son contra la enfermedad. Es por eso que se llaman grupos de promoción de salud y no de lucha contra la patología”. Sigue Espeche: ”Compartir los problemas no siempre es solucionarlos, pero significa sin dudas un enorme alivio y una posibilidad de encontrar acompañamiento. Muchos, al problema que tienen, le agregan la viviencia de ser los únicos que lo están viviendo, lo que suma una sensación de exilio, que se diluye cuando se ve que otros atraviesan igual circunstancia”.

Que sean del Pirovano no significa que sólo se realicen allí, son tantos los talleres que también funcionan en bares de muchos barrios. “Cómo constuyo los vínculos con el sexo opuesto”, “Hablemos de la pareja”, “Vivir de a dos”, “Cosas de mujeres”, “Violencia familiar” son algunos talleres, que son libres y gratuitos. Informes: www.talleresdel pirovano.com.ar.

 

Publicado en C L A R I N 18/11/2012

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Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social. Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

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