El coeficiente intelectual se nutre de mimos

Un neurólogo de la Universidad McGill, Michael Meaney, observó que algunas de las madres rata con las que trabajaba pasaban largo tiempo lamiendo y acicalando a sus bebés . Otras ratas eran mucho menos cariñosas . Esa variación natural tenía consecuencias de largo plazo. El equipo de Meaney descubrió que, cuando las ratas crecían, las que habían sido lamidas y acicaladas eran más hábiles para encontrar el camino en los laberintos. Eran más sociables y curiosas. Incluso vivían más tiempo. El equipo de Meaney hizo la disección de las ratas adultas y observó que el lamer determinaba diferencias en la anatomía del cerebro , de modo que las ratas que habían sido más lamidas eran más capaces de controlar las reacciones de estrés.

¿La versión humana del lamer y acicalar -abrazar y besar a los bebés y leerles cuentos- podría fortalecer a nuestros hijos y también a la sociedad ? Un estudio de la Universidad de Minnesota que comenzó en la década de 1970 siguió a 267 chicos de madres primerizas de bajos ingresos durante casi 40 años. Concluyó que el hecho de que un niño recibiera afecto de los padres en los primeros años de vida constituía un indicador tan exacto como el cociente intelectual de si terminaría o no los estudios secundarios . Eso podría explicar una de las formas en que la pobreza se perpetúa de generación en generación. Los chicos de familias pobres crecen con un estrés constante, y un alto porcentaje de ellos son hijos de madres solteras jóvenes que también padecen un elevado nivel de estrés, y el resultado podría ser una arquitectura cerebral que les hace más difícil tener éxito en el colegio o en el trabajo.

Pero ese ciclo puede romperse, y el estudio implica que la forma más efectiva de abordar la pobreza no pasa sólo por planes de vivienda o iniciativas de bienestar social sino por la educación en la primera infancia y los programas de formación de padres.

Estudiosos como James Heckman de la Universidad de Chicago y Jack Shonkoff de Harvard son pioneros en este campo, y décadas de fascinantes investigaciones ahora están reunidas en el importante libro de Paul Tough Cómo triunfan los niños.

Este libro está en la lista de best sellers.

“No hay herramienta anti-pobreza más valiosa que la fortaleza, la perseverancia y el optimismo”, escribe Tough. “Estos datos científicos dicen que las fortalezas de carácter que son tan importantes para el éxito de los jóvenes no son innatas , no aparecen en nosotros mágicamente como resultado de la buena suerte o los buenos genes. Y no son simplemente una elección.

Se basan en la química cerebral y son moldeadas, de maneras mensurables y predecibles, por el medio ambiente en que crecen los chicos . Eso significa que el resto de nosotros puede hacer muchísimo para influir en su desarrollo.” Tough cuenta la historia de Kewauna Lerma, una chica de Chicago que inició la escuela secundaria con bajo promedio. Un grupo que surgió de este tipo de investigaciones comenzó a trabajar con ella y fomentó sus aspiraciones y aptitudes. Barack Obama y Mitt Romney deberían saber que fortalecer a EE.UU. significa invertir no sólo en buques de guerra sino también en los chicos.

Escrito por Nicholas Kristof

Traducción: Elisa Carnelli

Publicado en C L A R I N  28/10/2012

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Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social. Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

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