El malestar en el ámbito del trabajo. Entusiasmo y pasión en el desempeño del rol profesional – 6ta. parte

La articulación persona-rol profesional

Para poder hacer un tránsito eficaz de procesamiento y desensibilización, mirar el mundo de posibilidades que es el futuro sin que el pasado actúe como cristal turbio; concebir cada obstáculo como una nueva oportunidad, habilitar el contacto con sus emociones y con la creatividad, experimentar la satisfacción de apostar a los proyectos propios, retomar el contacto con los deseos, salir del aislamiento incorporando a los otros como aliados, descubrir la propia potencialidad, sostener y/o recuperar la alegría y la esperanza en las tareas cotidianas para posicionarnos como arquitectos de nuestro futuro, considero que se hace necesario abordar el trabajo en forma simultánea en todas estas dimensiones: corporal, emocional, cognitivo y relacional.

Para ello quiero hacer hincapié en los fundamentos desde los cuales abordamos  estas problemáticas en los grupos y puntualizar algunos aspectos que considero esenciales de los dispositivos grupales que pueden generar las condiciones para que se faciliten procesos de elaboración donde lo constructivo predomine a lo destructivo.

En muchas oportunidades he elegido el nombre “Entusiasmo y pasión en el desempeño del rol profesional” para nombrar talleres de prevención primaria centrados en la problemática que venimos analizando. La intención fue poner el foco en una enunciación desde una perspectiva positiva respecto de la problemática del Burn out y el Estrés Laboral. Podríamos decir también que estaba poniendo el acento en el desarrollo del potencial humano del cliente interno, como se suele escuchar decir hoy en ciertos ámbitos ligados a la capacitación.

Investigando las prácticas sobre el cuidado nos encontramos que para los filósofos griegos el término epimeleia  designa todo un conjunto de ocupaciones. “El cuidado de sí” era una práctica permanente de toda la vida para asegurar el ejercicio continuo de la libertad, esta cura es una construcción para la cual un eje fundamental es el entusiasmo y la pasión.

Nota Decidí celebrarme todo el día de Eduardo Pavlovsky Publicado en Pagina 12 sección Psicología el Miércoles, 12 de marzo de 2008 (http://entrevarones.blogspot.com/2009/10/decidi-celebrarme-todo-el-dia.html)

Para poner la lupa sobre la vivencia de la tensión permanente entre lo destructivo y lo constructivo, entre los recursos y las amenazas, que deviene en sensación de vulnerabilidad o fortaleza voy a compartir  con ustedes un fragmento del libro “Las ciudades escondidas” de Italo Calvino.

“El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo.

La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber quién y qué en medio del infierno, no es infierno y hacerlo que dure y darle espacio”.

Elijo las palabras de poetas para profundizar en algunos aspectos que me parecen esenciales a la hora de implementar dispositivos ya que considero que las metáforas tienen una especial potencia en tanto conjugan diferentes dimensiones como la emocional y la racional así como también nos abren a la multiplicidad de los sentidos posibles desde una perspectiva inclusiva.

En el Primer Congreso Internacional de Psicotraumatología tuve la oportunidad de conocer los estudios a cerca del trauma del Dr. Bessell Van de Kolk y las formas de abordarlo terapéuticamente.

Hubo un concepto  que me quedó resonando y es el hecho de que los mayores traumas surgen de la terrible vivencia de que el peligro viene de parte de un semejante y que es el resultado de las cosas horribles que hace el hombre con sus congéneres.

Es por ello que en las propuestas de trabajo grupal que sostengamos es fundamental recuperar la condición del otro como semejante con quien construir un vinculo de confianza mutua, respeto, encuentro y trabajo en equipo, teniendo en cuenta que vamos en una dirección contra la cultura del “sálvese quien pueda”, bastante expandida en nuestro presente, donde el mayor acto de micro política revolucionaria  es cultivar la amistad versus el poder como describe Dardo Escavino en la Nota publicada en el suplemento Cultura y Nación de Clarín, el 25 de abril de 1999    (http://www.varones.com.ar/amistadversuspoder.php)

Para hacer hincapié en la idea de lo amoroso en los vínculos decidí tomar un fragmento de Humberto Maturana:

“El amor es la emoción que constituye las acciones de aceptar al otro como un legítimo otro en la convivencia; amar es abrir un espacio de interacciones recurrentes con otro en el que su presencia es legítima sin exigencias. El amor no es un fenómeno biológico raro ni especial, es un fenómeno biológico cotidiano. Más aún, el amor es un fenómeno biológico tan básico y cotidiano en lo humano, que frecuentemente lo negamos… ”

Esta reflexión me lleva a evoca la idea de ” hospitalidad ” singularmente abordada en el prólogo al libro “De La Hospitalidad” de JACQUES DERRIDA y de vital importancia para concebir el acogimiento de los integrantes en un grupo.

Dice Mirta Segoviano:

“…La hospitalidad se ofrece, o no se ofrece, al extranjero, a lo extranjero, a lo ajeno, a lo otro. Y lo otro, en la medida misma en que es lo otro, nos cuestiona, nos pregunta. Nos cuestiona en nuestros supuestos saberes, en nuestras certezas, en nuestras legalidades, …Introduce una cierta cantidad de muerte, de ausencia, de inquietud allí donde tal vez nunca nos habíamos preguntado, o donde hemos dejado ya de preguntarnos, allí donde tenemos la respuesta pronta, entera, satisfecha, la respuesta, allí donde afirmamos nuestra seguridad, nuestro amparo…. Amparamos, pues, a lo otro, al otro, lo alojamos, hospitalariamente lo hospedamos, y eso otro, ese otro ahora por nosotros amparado nos pregunta, y nos confronta con ese ahora nuestro desamparo…”

Así un dispositivo grupal podrá ser inclusivo y eficaz tanto para quienes recién comienzan a desempeñar su tarea, enfrentándose a situaciones que los sorprenden o desconciertan como para quienes hace tiempo que desempeñan su trabajo y perciben en él sensaciones de contrariedad, inseguridad, pérdida de autoestima, mal humor, agresividad, aburrimiento, tristeza, culpa, angustia, intolerancia, cansancio, etc.

Para insistir en el clima imprescindible para este tipo de trabajo quiero compartir un cuento/metáfora que alude a la concepción de lo grupal  a que estoy haciendo referencia y que considero necesitamos sostener.

CIELO E INFIERNO La Verdadera Diferencia

Un hombre hablaba del cielo y del infierno con el Señor.

El Señor le dijo al hombre: Ven, Te mostraré el infierno….

Entraron en un cuarto donde había un grupo de individuos sentados en torno de una gran olla de guiso. Todos estaban famélicos, desesperados y muertos de hambre. Cada uno tenía una cuchara que llegaba a la olla, pero todas las cucharas tenían un mango tanto más largo que su propio brazo que no podían usarla para llevarse el guiso a la boca. El sufrimiento era terrible.

 

Ven, ahora te mostraré el cielo – dijo el Señor…. después de un rato….

Entraron en otra habitación, idéntica a la primera: la olla del guiso, el grupo de personas, las mismas cucharas largas… Pero allí estaban todos felices y bien alimentados…!!!

No entiendo – dijo el hombre – ¿Cómo es que aquí están  felices y en el otro cuarto estaban todos tristes, si todo es igual??

El Señor sonrió…. Ah, muy simple, dijo, ¡aquí aprendieron a alimentarse unos a otros!!

Como decimos en nuestro trabajo se trata de recuperar el modelo de “todos para uno y uno para todos”

Para concluir quiero proponerles la lectura de una novela breve pero muy interesante: “El africano” (autor  J.M.G. Le Clèzio Traducida por Juana Bignozzi y publicada por Adriana Hidalgo en octubre del 2008) es la historia de la vida de un varón plasmada por su hijo – escritor- en la que va describiendo las etapas de la vida partiendo del estadío juvenil lleno de vitalidad, búsqueda de autonomía, deseos de realización personal y de brindarse a la comunidad.

Luego aparece la confrontación con las limitaciones del accionar propio, producto tanto del nivel idealizado de la propuesta inicial, como de las dificultades inherentes al desafío, así como también de la falta de recursos y de apoyo institucional. Así llegamos al capítulo que finaliza con la frase: “Qué hombre se es cuando se ha vivido algo así“

A partir de allí se esboza un intento de comprender el vínculo que este hombre pudo establecer dentro del seno familiar y en especial como padre. Va  concluyendo mientras describe las posibilidades y limitaciones de su proyecto de vida al cerrar ese ciclo laboral, en alguna medida fundido con el ciclo de su propia vida. Si bien el proyecto laboral/ profesional es un aspecto del proyecto de vida, es muy importante hacer la discriminación, en tanto el ciclo laboral es “un” ciclo en la vida, pero no necesariamente el único.

Desde esta perspectiva el autor encuentra la posibilidad de contactar con el dolor de estas circunstancias, que fueron determinantes para la relación con su padre y desde allí se trasluce un tono de aceptación y perdón que lo habilita a la conexión posible con él y al homenaje a su vida que representa esta historia donde queda reivindicado el sueño de juventud en el nombre elegido para el padre y su obra, el libro.

Veo en ese periplo la posibilidad de empatizar con la vida del padre cuando él lo puede observar de adulto a adulto.

En este sentido es interesante tener en cuenta  la reflexión de Freud en la reinterpretación de su sueño como regalo a Romain Rolland (http://entrevarones.blogspot.com/2009/10/carta-de-freud-romain-rolland.html), donde se pone de manifiesto la mirada diferente que podemos tener respecto de nuestro padre en los diferentes momentos/ciclos de nuestras vidas.

Estas lecturas nos abren la posibilidad de que cada uno pueda reflexionar sobre la articulación persona/rol profesional y la problemática del burn out en referencia a una historia de vida.

Por último considero que sería interesante que cada uno pudiera contarnos en qué dispositivos de cuidado está incluido y cuáles le parecería interesante crear y sostener a partir de estas reflexiones.

 

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Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social. Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

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