Mediación en conflictos de parejas no convencionales

DERECHOS HUMANOS – DERECHO A LA IDENTIDAD – DERECHO A LA IDENTIDAD SEXUAL – HOMOSEXUALIDAD – MEDIACIÓN Y CONCILIACIÓN – MEDIACIÓN – MÉTODOS ALTERNATIVOS DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS – FAMILIA

Los tratadistas en el Derecho de Familia señalan que ésta, durante la evolución de la humanidad, ha tenido más de una docena de conformaciones distintas; siendo el siglo XX el tiempo en que la familia ha sufrido las transformaciones más importantes al esquema matrimonial tradicional de constitución por dos personas heterosexuales.

En el presente trabajo me referiré a la intervención desde el espacio de la Mediación en los conflictos originados en aquellas parejas constituidas por homosexuales.

Desde hace más de una década vengo desempeñándome como mediador y docente de mediación y negociación en diversas instituciones.

Las cuestiones de la diversidad y del género han sido siempre materia de mi interés profesional. De a poco fueron constituyendo ejes fundamentales para la reflexión sobre el rol de la mediación y del mediador en los conflictos que estas cuestiones suscitan.

En cuanto al género, la primera aproximación de la que guardo registros se produjo en los cursos y talleres que realicé sobre negociación. En ellos observé que tanto los varones como las mujeres negocian de modos diferentes y que estas modalidades se repiten a pesar de cambios de contexto cultural en los que se efectúan.

A partir de esta primera observación llevé a cabo una investigación con la Dra. Nora N. Gass con el objeto de determinar la posible incidencia de los estereotipos de género en las negociaciones, sus modalidades y argumentos más frecuentemente utilizados. Asimismo, si ello condicionaba las estrategias favoreciendo u obstaculizando una negociación colaborativa.

Las conclusiones de esta investigación fueron presentadas en el VI Congreso de Administración desarrollado del 12 al 14/6/02 en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la CABA, donde el comité académico lo galardonó como trabajo más destacado del evento1.

Este proceso dio lugar a varios talleres denominados “Varones y Mujeres negociando, la cuestión de género en la negociación y la mediación”, donde se fueron confirmando nuestras observaciones en cuanto la significativa incidencia de los estereotipos de género en la toma de decisiones estratégicas de la negociación. En este ámbito, los participantes comenzaron a referirse a la presencia de una problemática derivada de la constitución de familias por parejas de homosexuales. En tal sentido señalaban que estas situaciones inéditas, excedían el marco jurídico y transitaban por espacios de difícil abordaje y solución.

Es decir, comienzan a evidenciarse conflictos frente al planteo que realizan parejas de homosexuales solicitando el reconocimiento de derechos y beneficios de los matrimonios heterosexuales. Con la convicción de que esta problemática podía ser adecuadamente abordada desde el espacio de la mediación ya que aportaba confidencialidad y respeto por la singularidad de la situación, es que con la Dra. Griselda I. Cafferata iniciamos la búsqueda de información y selección de casuística que permitiera elaborar estrategias para el abordaje de estos conflictos.

En la compulsa más amplia efectuada en talleres y cursos, los mediadores señalaron dos tipos de dificultades2:

a) La existencia de un vacío legal que permita encuadrar adecuadamente esta problemática y

b) El fuerte impacto que estas historias les provocan afectando su imparcialidad.

Si bien la primera de las cuestiones planteada excede el objeto de esta nota, debo señalar que la orfandad legal en nada impide que el conflicto no sea mediable. Tal vez, nuestra formación como mediadores pre judiciales condicione nuestro pensamiento y acción poniendo un obstáculo donde no debiera haberlo.

Es la segunda cuestión la que merece nuestro abordaje y reflexión.

En efecto, fuimos registrando los conceptos que iban vertiendo con más frecuencia los participantes:

“¿Qué le ocurre a nuestra sociedad que esta minoría quiera incluirse como familia? … ¿Por qué los hombres y mujeres homosexuales quieren disponer de los mismos derechos que las personas normales? … ¿Estamos ante el final de las familias? … ¿Cómo será la vida de los hijos de esas parejas? … ¿Qué pretenden que hagamos los abogados? … ¿Estas son cuestiones que vienen de otras culturas y aquí imitamos? … Los jueces no podemos contemplar situaciones que la legislación no prevé … Estas no son cuestiones mediables … Yo no puedo atender estos casos y me excusaría…”.-

Estos, entre otros comentarios, evidencian que su sólo enunciado nos afecta en nuestras creencias, valores e identidad colectiva e individual, reaccionando en muchas ocasiones de modo impulsivo e irreflexivo.

Lo señalado se pone también de manifiesto en los debates dados en los diversos ámbitos legislativos de la República Argentina, donde se encuentran en distintos estadios de tratamiento proyectos de leyes, destinados a equiparar los derechos y obligaciones del matrimonio civil a las parejas homosexuales o cuanto menos aproximarlos a ese estatus jurídico.

Los argumentos evidencian la confrontación del modelo de familia culturalmente aceptada por la comunidad frente a nuevas conformaciones que intentan ser reconocidas como tales.

La mayor presencia mediática que han tenido estas cuestiones han permitido visibilizar situaciones que se mantenían ocultas en nuestra sociedad.

Los mediadores también nos vemos involucrados profesionalmente, pues los abogados en buena medida recurren a nuestros servicios para colaborar en la resolución satisfactoria y confidencial de una problemática inédita.

Desde esta óptica reconocemos que el abordaje de la diversidad implica cuestionar la identidad, los valores, modelos culturales y sociales, principios que se encuentran monolíticamente instalados tanto individual como colectivamente. Por ello este desafío genera resistencias y escalamiento del conflicto al extremo de posiciones irreductibles.

Si como mediadores nos definimos como agentes operadores del cambio social3, consideramos que debemos analizar nuestras estrategias operativas y herramientas que utilizamos a fin de cumplimentar con el objetivo profesional que se nos encomienda.

Este trabajo se propone iniciar un proceso reflexivo sobre estas cuestiones que tienen que ver con el acercamiento al tratamiento de la diversidad desde el espacio de la mediación, para lo cual debemos estar abiertos a re pensar nuestro rol y nuestras modalidades de trabajo profesional. Para ello, focalizados en la problemática indicada, revisaremos nuestra operatoria y puntualizaré algunos momentos operativos que fueron los que con más frecuencia señalan los mediadores:

1.- Registro del impacto: Tomar conciencia del impacto que produce la historia que escuchamos en nuestra propia subjetividad. Qué sentimos…Todos poseemos una familia ideal interna y el desvío de ese modelo lo consideramos inadecuado y en muchos casos motivo de descalificación. Por ello es necesario poseer un espacio donde poder expresar nuestros implícitos y a partir de allí instalarnos en la dimensión humana de quienes requieren nuestros servicios.

2.- Reflexión sobre la influencia que el registro del impacto provoca en la imparcialidad: Indudablemente lo señalado del impacto tiene que ver con la mentada neutralidad del mediador; para lo cual y en esta problemática adherimos a las recomendaciones que efectúa la Lic. Florencia Brandoni4 en su artículo “Apuntes sobre la neutralidad” en el que basándose en la regla de la abstinencia de S. Freud indica: “que debemos abstenernos de nuestras preferencias y prejuicios, porque somos sujetos de riesgo que como todos nos identificamos con aquello que resuena en lo más recóndito de nuestro ser y abstenernos de proponer soluciones pretendiendo saber qué es lo mejor para el otro y lo que le conviene…”. Es por ello imprescindible determinar la influencia que el registro provoca en la imparcialidad del mediador, para a partir de allí aplicar correctivos o determinar los límites de nuestro trabajo.

3.- Flexibilizar nuestros modelos operativos: Tener presente que cada persona, cada historia y cada conflicto son únicos y también lo son nuestras intervenciones. Es fácil categorizar y utilizar modelos operativos más o menos exitosos, pero aferrarnos a ellos vulneraría la singularidad de la situación y constituiría una práctica equivocada5. Por ello es necesario revisar nuestras estrategias y esquemas de trabajo ante este tipo de problemáticas.-

4.- Visión sistémica: Entender que a estas nuevas modalidades familiares, las debemos analizar también desde la teoría sistémica ya que cada una está inmersa en otros sistemas en interacción permanente . Esto nos permitirá fundamentar muchas de las intervenciones que deberemos efectuar.

5.- Feedback: Estar atento a que el significado de las palabras difiere según las personas, ya que su forma de interpretar y significar lo que ha captado es distinta en cada uno. Por ello el mediador va a intentar generar una retroalimentación positiva del contenido, los sentimientos y las necesidades de las personas.-

6.- Empatía: Es otra de las dificultades que con mayor asiduidad señalan los mediadores. Ponernos en el lugar del otro, es decir captar la realidad de la misma forma en que la persona la ha captado, tanto a nivel cognitivo, emotivo como relacional es el desafío para lograr una metacomunicación. Para ello es necesario ejercer una escucha activa, es decir escuchar con el oído y el corazón.

7.- Preguntas abiertas y reflexivas, reencuadres, reconocimiento, etc: Estas entre otras herramientas, constituyen los dispositivos esenciales para que las personas hagan circular la palabra y accedan a nuevas formas de construcción de situaciones. El objetivo será la legitimación y el reconocimiento; para ello trabajaremos en la falta de información o información distorsionada y en los prejuicios que impregnan el pensamiento y el obrar de las personas. De este modo evitaremos caer en lugares comunes y acompañar en la toma de decisiones que sean las más adecuadas para los involucrados.

8.- Respeto por los tiempos de las personas: El mediador debe ser el más comprometido y respetuoso del proceso y ello implica el reconocimiento de los “tiempos” que necesitan las personas para efectuar sus propios procesos internos. No pretender acelerar ni retardar, acompañar.-

Considero que estas recomendaciones operativas generadas por el debate de los mediadores tendrá un doble efecto, por un lado con relación a las partes y por el otro para el propio mediador, quien a medida que reflexione podrá bloquear la posibilidad que sus propios prejuicios operen vulnerando su imparcialidad.

Asimismo colaboraremos en la erosión del pensamiento único, es decir la negativa a reconocer racionalidad en aquello que no coincide con nuestros valores, pensamientos o ideales.

Desde el espacio de la mediación se observa que no existe un solo modelo de familia y que el tradicional coexiste con otras conformaciones que no pueden ser discriminadas.

Dada la conflictiva que se está insinuando, considero que deberemos fomentar el concepto de familia como espacio de solidaridad y cooperación entre sus miembros, en los que el diálogo y el respeto constituyan los elementos básicos para relaciones beneficiosas.

Es importante andar el camino de estas nuevas realidades familiares que van apareciendo en nuestros espacios de trabajo. Las personas traen sus historias, sus sentimientos, sus prejuicios, sus miedos, vivencias felices, sus sufrimientos y somos convocados a escucharlos prestando nuestra más eficaz colaboración. Comprender la problemática planteada y ayudar así a construir acuerdos y soluciones que tengan anclaje en las realidades de esas personas y por ende sean eficaces constituye nuestro desafío y obligación profesional.

1“Varones y Mujeres negociando. La cuestión de género en las organizaciones” en el VI Congreso de Administración con carácter Nacional e Internacional. La Administración en la Era del Conocimiento. Bs.As. 12/14 de junio de 2002. Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Bs.As. puede leerse en su página web.-

2 IV Encuentro Nacional de Mediadores Prejudiciales realizada el 27/4/06 en el Colegio Público de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, comisión coordinada por el autor. Sus conclusiones pueden leerse en la pág. Web.-

3 “Mediación, cambio social o más de lo mismo”. Eduardo Corbo Zabatel en Mediación Escolar de Florencia Brandoni. Ed. Paidos Educador.1999.

4 “Apuntes sobre la neutraldad”. Florencia Brandoni. Revista Libra N.6. 1997. Bs.As.5 “Fundamentos de la mediación familiar”. Haynes John M. Ed. Gaia. Madrid 1995

Juan Luis Jacubowicz

Maestro, abogado UBA, Mediador de registro y Comunitario de Flacso, Formador de Formadores en mediación. Se desempeña como docente del Colegio Público de Abogados, del Ministerio de Justicia de la Nación para cursos de Capacitación Contínua, de la Maestría en Resolución de Conflictos de la Univ. de Lomas de Zamora, de la Cámara Arg. de Comercio en el programa del BID en cuestiones de género y negociación e invitado en distinta instituciones formadoras y universidades del país. Integró el equipo de formación en mediación escolar del Gobierno de la Ciudad Bs.As., el de las Fundaciones Poder Ciudadano e Interfas.- Dirigió el proyecto de implementación de conductas colaborativas en el Hospital Alvarez, en el Sindicato de Trabajadores de la Sanidad de Tres de Febrero y otras organizaciones no gubernamentales. Dirigió el proyecto La PLAZA, el espacio público como recurso para una mejor convivencia – año 2001-, que mereció el auspicio del la UNESCO, la PNUD y Defensoria del Pueblo, obteniendo además el 4º lugar en el Forum Mundial del Banco Mundial. Ha desarrollando diversas investigaciones en cuestiones de género, diversidad y mediación, destacándose el referido a Negociación y Género en las Empresas que mereció la distinción de trabajo más destacado del V Congreso Internacional de Administración del año 2003.- Se desempeñó como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo para el programa BID-Fomin-Leatid. (Job-Ariel). En diciembre del 2005 fue designado consultor para resolución del conflictos del Banco interamericano de Desarrollo para el area de Rep. Argentina, Uruguay, Paraguay.

Griselda Inés Cafferata

Abogada UBA. Escribana. Mediadora Registro Ministerio de Justicia de la Nación y DH.- Docente de mediación y negociación por concurso del Colegio Público de Abogados de la CABA; de la Maestría en Resolución de Conflictos de la Universidad Nac. de Lomas de Zamora. Responsable de los programas de Mediación Familiar focalizados en menores y violencia de Bilden Formadores Asoc. Civil; Consultora organizacional. Mediadora de la Unidad de emergencias legales del ministerio de la Producción. Diseña y Coordina cursos de Mediación en Empresas de Familia. Autora de diversos artículos en materia de mediaicón. Conferencista.

Si te interesa este artículo también puede interesarte:

Comentarios en Facebook

comments

Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social. Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *