Un estudio muestra a los hombres como “sexo débil”

El creer que uno todo lo puede y debe mostrar fortaleza, potencia, sin tener en cuenta las propias limitaciones; la falta de conciencia en la importancia de consultar al médico, seguir las recomendaciones, terminar los tratamientos y adoptar hábitos de vida saludables; sumado a las conductas de riesgo, entre otros factores, hacen de los hombres una población de riesgo.
Así lo demuestra un estudio realizado por la fundación alemana Maennergesundheit (Salud Masculina), donde se presenta a los varones como el “sexo débil” en lo que se refiere a la salud, puesto que llevan la delantera en materia de “diabetes, gota, obesidad, cáncer de pulmón, infartos cardíacos” y otras dolencias.
Las causas provienen de muchas variables, como el hecho que las medidas preventivas pocas veces los alcanzan y que los problemas masculinos no suelen ser suficientemente considerados, indica un cable de la agencia internacional EFE.

En la presentación de la investigación en Berlín, Mathias Stiehler, uno de los autores, asegura que: “La masculinidad tiene que cambiar, aunque en ello tengan que trabajar, en primer lugar, los mismos hombres”.

En este marco, el profesional apunta que los varones se sienten “obligados a funcionar y a cumplir lo que se espera de ellos”. Aunque, contrariamente, una de las consecuencias de esa conducta del todo lo puedo es el aumento de la “disfunción eréctil, la impotencia”, señala Stiehler.
Otras consecuencias detalladas son los malos hábitos alimenticios debido al estrés, los problemas circulatorios y, en ocasiones, adicciones como el tabaquismo y alcoholismo.

También se indica el problema que los hombres tienden a querer solucionar los problemas sin ayuda; por lo que no siempre concurren al médico, no siguen las recomendaciones ni terminan los tratamientos y pocos casos recurren a la asistencia psicológica.

En tanto, el profesor alemán de salud masculina Frank Sommer agrega que uno de los problemas de los hombres es la “impaciencia” de querer ver resultados rápidos.

Consultado por este diario, el psicólogo argentino Guillermo Vilaseca, coordinador de talleres para hombres y director de la página www.varones.com.ar, destaca que “es difícil que los hombres reconozcan que tienen un problema, que necesitan descansar, bajar los niveles de estrés, frenar un poco porque es casi una ofensa” al yo todo lo puedo, a mí no me va a pasar nada.

“El no poder aceptar la fragilidad implica la imposibilidad de reconocer tanto la dependencia emocional como la necesidad de cuidados en lo que tiene que ver con lo físico y los ritmos en las distintas etapas de la vida”, asegura el profesional.

Vilaseca, autor del trabajo “Varones en población de riesgo”, ejemplifica que “hay muchos hombres que no pueden concebir bajar el ritmo; por el ejemplo, médicos que a la mañana trabajan en un hospital, a la tarde en el consultorio y no pueden frenar y ponen otro turno de consultorio. Se exigen mantenerse como soldados”.

Al respecto comenta que “hay profesionales que llegan super estresados a la consulta (psicológica), super mal, se les recomienda parar un poco pero no lo hacen y dicen ‘yo voy a aguantar’ o ‘después de tal cosa voy a parar un poco’, pero luego no lo hacen y en algunos casos terminan mal, con complicaciones graves o con un accidente cerebrovascular (ACV)”.

El especialista destaca que algunos modelos de masculinidad, conceptos culturales de lo que es ser varón, “como sentirse potente, orgulloso y confiado de sí mismo, verse como que todo lo puede y tener capacidad para todo, termina siendo la propia condena para el hombre”.

“Es interesante poner este tema sobre el tapete. Saber que todo ser humano, varón o mujer, tiene aspectos potentes como vulnerables, y poder reconocer estos últimos es poder reconocer toda la potencia. Por ejemplo: con un Fiat 600 se puede llegar a Mar del Plata si no se lo pone a toda velocidad porque si uno pretende ir a todo lo que da, no llega, y lo torna en impotente -precisamente- porque no lo supo usar de acuerdo a sus posibilidades”, explicó.

Por este motivo sostuvo que “reconocer las limitaciones que uno tiene lo hace a uno más potente, porque puede ir por encima de ellas. Que los hombres se animen a consultar por su salud, por chequeos para prevenir enfermedades, o por cuestiones psicológicas implica reconocer que tienen un problema ante el cual no saben qué hacer, necesitan ayuda, y no es un menoscabo a su masculinidad”.

Otra investigación

En tanto, ya en 2006, un grupo de científicos rusos manifestó que los varones se habían convertido en el “sexo débil” por las guerras, enfermedades y cataclismos del siglo pasado, al punto que la expectativa de vida de los hombres en ese país era 14 años menor.
“Los hombres son un sexo débil y son más sensibles a los cambios del ambientes”, advirtió en esa oportunidad, en una conferencia, el sexólogo Igor Kon, de la Academia de las Ciencias.
Asimismo destacó que “en todo el mundo la esterilidad masculina está creciendo, la salud de los hombres empeora y se enfrentan a graves problemas psicológicos”.
En tanto, Anatoli Vishnievski, director de un centro de investigación demográfica, indicó que “la mortalidad (de los varones de ese país) está a menudo ligada a accidentes, homicidios o suicidios” y en gran parte vinculados al “alcoholismo y los problemas sociales”.


Por Natalia Muñiz

Publicado en Diario Popular el domingo 31 de Octubre de 2010

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Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social. Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

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