Una Clínica Grupal Psicodramática templada en tiempos de crisis: De lo uno a lo múltiple; de lo unívoco a lo multívoco – 7/9

En las sesiones grupales, como en el ajedrez, hay muchas aperturas posibles. Algún integrante puede traer una problemática particularmente urgente.Frente a un clima social determinado, varios integrantes pueden plantear problemáticas similares, aunque diferentes. Cada uno puede también llegar con problemas de muy diversa índole,así como, entre tantas otras posibilidades evitar la problemática que lo trajo al grupo terapeútico. Frente a estas y otras aperturas posibles , nuestro planteo de base podría denominarse: “¿ Cómo trabajar los problemas individuales en un grupo, produciendo todos para todos?” y/o “¿Conducen a Roma todos los caminos?”.

Nos planteamos distintas modalidades de trabajo y de horizontalización, sin soslayar lo singular de la verticalidad. En consecuencia destacamos ciertos ejes que van guiando nuestra tarea. Uno de ellos es la interrogación, tanto a nivel de nuestras intervenciones como coordinadores, como en los participantes. Frente a lo sentencioso,a lo afirmativo,a las certezas, proponemos el cuestionamiento, la duda, la desconfianza enriquecedora.

Privilegiamos el cómo: cómo lo viven, cómo lo sienten, cómo lo imaginan, cómo les resuena, vía regia para dar lugar a la escena asociada que permite focalizar en el conflicto nuclear. Conflicto que es explorado a nivel del protagonista y amplificado, desglosado, desmenuzado, a través de la multiplicación dramática. Se abren diversas versiones, se reconocen distintas visiones, se registran diferentes perspectivas, ritmos, intensidades, incluídas en la escena inicial. De este modo se da lugar a que todos trabajen en cada sesión dramatizando, recreando algún aspecto de la propia conflictiva vincular.

Una paciente que padece desde hace meses un síntoma físico recurrente, con episodios de eclosión aguda, llega así al grupo. A diferencia de otras veces en que se quedaba en la queja lastimera, esta vez logra transitar por alguno de los puentes que se venían tendiendo y pide ayuda al inicio de la sesión. Comienza a entreveer las manos extendidas de otros trapecistas en sus balancienes que la alientan. La eclosión deja de ser sólo la de su síntoma y comienza a romper el cascarón.

Se inicia una ronda participativa, centrada en el modo en que llega cada uno y el clima en que se fue la vez anterior. Predomina, con respecto al clima el haberse quedado movilizados y el encontrarse ahora con sentimientos de confusión, inseguridad, ambivalencia.

Proponemos, entonces, que la paciente, que inicialmente solicitó ayuda, “contagie” a cada uno de sus compañeros a través de un gesto, : un beso, un zamarreo, un golpe, un abrazo, indiferencia… A partir de los sentimientos emergentes en la protagonista y en cada uno de los “contagiados”, invitamos a que se dejen sorprender, por las imágenes o escenas que les surjan.

La protagonista recuerda una escena violenta, de pelea con la madre, cuando se iba a vivir sola. En el punto máximo de tensión emocional, se escucha: “Te odio. Reniego de haber estado en tu panza”. Eslabonada con esta escena surge otra ocurrida,a los cinco años, donde se interpone entre el papá y la mamá gestándose asi un clima de rivalidad.

Afectados por el devenir dramático de la sesión los “contagiados” despliegan en sus escenas la cualidad de sus agenciamientos (17) y (18).

-Un padre muestra su enojo, hastío y cansancio anunciando su partida mediante violentes gritos. El hijo abrazado a su hermana, llora con fuerza.

-Una mujer descubre la infidelidad de su marido. El hijo se queda paralizado mirando al padre que le pide ayuda para hacer la valija e irse.

-Una hija reclama a su padre que haga tratar a la madre depresiva. Sorprendida escuchar decir: “Yo la quiero así”.

-Padres, que ante los ojos del hijo, se muestran distanciados y disconformes, se metamorfosean instantáneamente en sonrientes y agradables ante la llegada de amigos. El se interroga: ¿cuál es la verdad?

-Un padre amenaza con tirarse del balcón ante la mirada aterrada de la madre y el desesperado tironeo de su hija, que logra retenerlo entre el amor y el odio.

-Almuerzo familiar: la madre está ausente. La empleada sentada en la mesa junto a las hijas y al padre. Este pide la sal su hija mayor y se desata una escena de violencia, donde la hija se siente maltratada.

Cada uno se desprende del agente de contagio, tirándolo en un pozo-almohadón, mientras pone en palabras algo de lo que se da cuenta en ese momento: -hacer la propia y salirse del dilema; -sentirse falso al expresar los afectos; -reconocer un viejo con polenta; -ambivalencia amor/odio; -descubrir la puerta de entrada al estado de schock-confusión.

El momento de compartir no pretende dar cuenta de la totalidad de la experiencia vivida. No apunta a cerrar, sintetizar, ni unificar. Es un momento más del devenir del proceso terapéutico en que se resaltan ciertas interrogaciones, se puntúa caminos recorridos, se divisan nuevos puntos de llegada, que a su vez son en ese mismo momento nuevos puntos de partida. Se eslabona con el procesamiento y elaboración intersesiones. En la apertura se presta particular atención a este proceso. Abrimos la sesión con interrogaciones al estilo de: cómo y con qué llegan hoy; cómo y con qué se fueron la sesión anterior. Este nivel de procesamiento intersesión tiene que ver con la incorporación de un diálogo interior, con el desarrollo y crecimiento de un yo terapéutico.

Lic. Guillermo A. Vilaseca y Lic. Ana Maria Rothman

Nota:

17) KESSELMAN, Hernán y PAVLOVSKY, Eduardo. La Multiplicación dramática. op cit. ” (…) Lo que los integrantes de un grupo hacen es agenciarse de una parte de la escena original y acoplarla a una sensación , imagen o idea a través de una forma dramática (…)Agenciamiento en tanto apropiación deseante(…) ” pag 29.

(18) DELEUZE, Gilles y PARNET, Claire. Diálogos Editorial Pre-Textos. España 1980. “(…) Un agenciamiento es una multiplicidadque comporta muchos términos heterogéneos y que establece uniones, relaciones entre ellos a traves de edades, de sexos y de reinos, a través de diferentes naturalezas (…) Lo importante no son las filiaciones,sino las alianzas y las aleaciones; ni tampoco las herencias o las descendencias, sino los contagios, las epidemias, el viento(…)” pag 79.

(19) LAPIERRE , Andre y AUCOUTURIER, Bernard. Simbología del movimiento. Psicomotricidad y Educación. Pag 95

(20) LORENZ, Konrad. Sobre la agesión. El pretendido mal . Editorial Siglo XXI, España 1985.

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Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social. Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

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