Una Clínica Grupal Psicodramática templada en tiempos de crisis: Encuadre – 4/9

Coterapia. Cómo sostener, sosteniéndonos. Cómo abrir, abriéndonos. Cómo dar lugar al cuestionamiento, la interrogación, la duda, cuestionándonos, interrogándonos, dudando.

¡Cuántas veces habremos llegado al consultorio cargando nuestros propios fantasmas, agigantados y actualizados en el transcurso de nuestra cotidianidad! Basta cada mañana con mirar los titulares de la primera página de los diarios, para que se vuelvan a oír los versos de “Cambalache”: Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley .

Antes de la sesión semanal. Encuentro en la cocina del consultorio. Novedades, cansancio, logros propios y de los hijos respectivos, dificultades, sueños, pesadillas, ganas y Proyectos. Querés un cafecito?. Estoy contracturado. “Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches, se ha mezclado la vida”. Es tiempo de encontrarse y encontrarnos. Quince minutos, media hora, a veces más. Espacio y tiempo para retomar la tarea. ¿En qué estamos?. Compartir inquietudes, imágenes, sentimientos, en relación a alguna situación grupal vivida, situaciones pendientes, algún paciente en particular, lo trabajado en covisión. Tiempo de preparación, concentración antes de salir a la cancha, precalentamiento. Espacio y tiempo de pre-sesión que fuimos creando, transformando,valorando a lo largo del trayecto recorrido y que se fue convirtiendo en un momento imprescindible de nuestra tarea.

LLegamos a plantearnos en qué medida, este momento de encuentro y precaldeamiento también era importante para los restantes miembros del grupo. Los encuentros en la esquina, las charlas en el hall, las llegadas escalonadas, ritos de pasaje,modalidades espontáneas de tránsito entre un afuera y un adentro, fueron incorporados como parte del encuadre. Los integrantes, sin los coordinadores se encuentran en el espacio del consultorio 15 minutos antes de que empiece formalmente la sesión, con la consigna de cumplir con la ley de restitución (12) que rige igualmente para los encuentros post y entre sesiones.

La falta de estos momentos de transición contribuye a provocar el daño psicológico impuesto por la vida en una realidad tan vertiginosa como es la de la Ciudad de Bs As. Nuestra Metropolis brinda tantas posibilidades, que es difícil aceptar elegir solo algunas y renunciar a la ilusión de que se puede todo.

Lic. Guillermo A. Vilaseca y Lic. Ana Maria Rothman

Notas:

(12) Ley de restitución: una de las reglas del encuadre terapeútico grupal. Estipula que todo aquello significativo para el grupo que se hable en ausencia de los coordinadores debe ser reintegrado a la sesión. Surge como alternativa a una condición de trabajo estipulada en otra época que prohibía toda relación de los integrantes fuera del consultorio.

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Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social.
Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

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