Una Clínica Grupal Psicodramática templada en tiempos de crisis: El dispositivo grupal – 3/9

Nuestros replanteos, justamente,surgen de encarar la tarea grupal en tiempos de crisis. Pichon Riviere susurra en nuestros oídos: ” El que se entrega a la tristeza renuncia a la plenitud de la vida, para sobrevivir: planificar la esperanza.”

Siguiendo a Pichon, partimos de una epistemología que implica una concepción del hombre como un ser social e históricamente determinado. Implica, además, una concepción del sujeto como emergente, configurado en un sistema vincular intersubjetivo e intrasubjetivo .Asimismo,lo considera como actor, sujeto del proyecto y la acción transformadora. Por último, entiende a la salud como adaptación activa a la realidad, aprendizaje y transformación de sí y del medio.(7)

Desde ahí nos preguntamos: ¿cómo crear un acontecimiento que posibilite salir de la pasividad y la parálisis, frente a la situación de incertidumbre, confusión y caos reinante?.

“(…)La situación de amenaza e incertidumbre genera un fenómeno de ambiguedad con efectos desestructurantes en los grupos sociales y en la identidad personal y moviliza los sentimientos más primarios de indefensión(…) En los grupos terapeúticos “(…) las fantasías en juego son las más primitivas vinculadas a sentimientos de indefensión y desamparo(…)”.(8)

¿Qué hacer?. En principio tomar el contexto hecho texto en el grupo y desplegar la incertidumbre, la confusión, el caos, la inseguridad y apuntar a una psicoprofilaxis para el cambio.Inmersos en la urgencia, revalorizar el tiempo de la espera. Aprender a crear una estructura de demora. Evitar la acción compulsiva.Posponer la solución imperativa. Abrir la posibilidad de problematizar y percibir los sentimientos y sensaciones en juego.Trascender lo anecdótico. Despreocuparse de entender inmediata y totalmente .Crear condiciones de confianza y seguridad que nos permitan, con y en el grupo, transitar y vivenciar las más diversas situaciones críticas: recreadas, amplificadas, deformadas, transformadas a partir de escenas aportadas por los diferentes integrantes.

Grupo entendido como acontecimiento potenciador de afectaciones. Como lugar para poder compartir con otros el sentimiento de confusión, la posibilidad de “estar perdidos”. Posibilidad valorizada como un paso necesario para acceder a lo nuevo, a lo desconocido, a un momento, en fin, inherente al proceso creativo.

Reunirse en grupo, por sí sólo no alcanza como acontecimiento. Plantear un dispositivo grupal en un marco que precipite hacia relaciones diádicas, es un acontecimiento que podrá servir tanto para confirmar su sentido como su inviabilidad. Por ello es fundamental puntualizar algunos aspectos específicos de la escenografía que consideramos necesaria y que cuestiona, y replantea elementos claves del dispositivo grupal.

En primer término, el lugar del coordinador está lejos del lugar del padre autoritario. Este es poseedor de la palabra y de la verdad. Aquel, se caracteriza como lugar de la escucha, de la interrogación. El coordinador es sostenedor del silencio,para que se oigan sus sonidos, generador de las condiciones y articulador de una fratria, posibilitador del juego dramático, puesta en escena de la mirada de cada uno, atento a pesquizar y puntuar desvíos, lapsus, diferencias, cortes, no tanto a lo que se dice, sino a cómo se lo dice y desde dónde.(9)

El momento inicial en que suelen plantearse las problemáticas individuales deviene en el caldeamiento verbal. Más allá del contenido y la anécdota particular, nos centramos en el modelo de conflicto que cada uno plantea. Asimismo, prestamos atención al posicionamiento de cada uno respecto del propio conflicto y del de sus compañeros, a la secuencia en que van apareciendo, a la presentificación de las conflictivas en el aquí y ahora grupal y sus cualidades.

Más que ir en búsqueda de la esencia o de la verdad última, detrás de una imagen o una escena -como la búsqueda de los lingotes de oro en la otra punta del arco iris- el caldeamiento corporal es diseñado situacionalmente. La idea es generar una instancia metafórica que aluda a la conflictiva de las anécdotas relatadas. Espacio y tiempo que posibiliten en el silencio de voces, abrir la escucha interior a las afectaciones inscriptas en el cuerpo, que permita prestar atención a los múltiples canales de percepción -íntero, propio, exteroceptivos-. Este auto centramiento conduce a posibilitar que cada uno se deje sorprender por las imágenes, escenas, recuerdos que se les hagan presentes.

La puesta en escena de estas imágenes que se les imponen, así como el participar en las dramatizaciones, el ocupar distintos roles, como protagonistas y/o como yo-auxiliares o el observar y resonar como público, es decisiva. Cada uno es sorprendido mirándose y escuchándose en las particulares posiciones a las que accede. En los lugares en que logra mostrarse. En los lugares dónde se imaginaba ubicado en la escena, asi como a los que accede cuando el devenir de la escena lo sorprende mostrando lo “que no es” sino “que está siendo” en el proceso grupal.

¿Pero cuál es la importancia de lo imprevisto? La improvisación (10) -dramatización que no es representación sino recreación- permite acceder a lo imprevisto. Al acto fallido escénico. Al intersticio sobre el cual focalizar la atención, como pista que cuestiona las coartadas y que permite que Columbo (11) vuelva a formular sus tontas preguntas. Mediante esta estrategia y táctica logramos no quedar capturados por la mirada obscena. Dejamos de espiar por el ojo de la cerradura una escena fija y repetida. Pasamo a ser atraídos por la cualidad estética de las múltiples y móviles formas ,ritmos y combinaciones que es posible contemplar por el agujero del caleidoscopio. Conseguimos, en suma escapar a la fascinación de la imagen especular y acceder al juego de las identificaciones.

Lic. Guillermo A. Vilaseca y Lic. Ana Maria Rothman

Notas:

(7) QUIROGA, Ana P de. “La concepción del sujeto en el pensamiento de Enrique Pichon Riviere. Fundamentos para una psicología definida como social”. En Enfoques y Perspectivas en Psicología Social. Ediciones Cinco. Bs As 1986.

(8) EDELMAN, L y KORDON, D “Efectos psicológicos de la crisis” en Revista Argentina de Psicodrama y Tecnicas Grupales . No 5 Año 6, septiembre 1990.

(9) HALEY, Jay “El arte de fracasar como terapeuta” en Tácticas de poder de Jesucristo y otros ensayos . Editorial Tiempo Contemporáneo, Bs As 1973.

(10) HODGSON, J y RICHARDS, E. Improvisación. Editorial Fundamentos, Madrid, 1982 Pag 23.

(11) Detective, protagonista de una serie policial de televisión difundida en la Argentina en la década de 1980.

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Lic. Guillermo Vilaseca

Lic. Guillermo Vilaseca

Guillermo Vilaseca es Licenciado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Terapeuta EMDR, Psicodramatista y Psicólogo Social.
Escribió el Libro: Por qué los hombres no entendemos a las mujeres, publicado en 2013 por Ediciones B en Argentina y en 2014 también en México.

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